Pamela Cisneros, de 49 años y residente de Queens, fue identificada por la Policía de Nueva York como la responsable de un ataque con un cuchillo ocurrido el pasado lunes 31 de agosto en Times Square.
La agresión, realizada de forma aleatoria, dejó a un hombre de 68 años herido y a una mujer de 32 años sin vida.
Meses antes del suceso, Cisneros utilizó sus redes sociales para publicar mensajes sobre religión, salud mental y la sociedad. Entre sus escritos de finales de 2025, la mujer cuestionaba las dificultades humanas y los vacíos emocionales desde una perspectiva espiritual.
“¿Cuál es el propósito de mi existencia?”, cuestionó la mujer en una de sus publicaciones en Facebook, donde concluyó que el vacío humano solo podía ser llenado por Dios y advirtió que “nadie tiene garantizado un mañana”.
En otro mensaje difundido nueve meses antes del ataque, Cisneros enumeró problemáticas del mundo y abordó la violencia, señalando “la disminución del amor de las personas hasta el punto de apuñalar a otros sin razón”.
Asimismo, en sus escritos aludió a los conflictos emocionales y psicológicos. “El campo de batalla está en tu mente”, sostuvo al referirse a personas que escuchaban voces o enfrentaban luchas internas. Aunque las autoridades no han entregado un parte médico oficial, familiares informaron que la mujer recibía tratamiento por problemas de salud mental, posiblemente asociados a un trastorno de bipolaridad.
El incidente finalizó cuando agentes de la Policía de Nueva York interceptaron a Cisneros en la zona. Tras negarse a soltar los cuchillos y amenazar a los uniformados, la mujer no pudo ser reducida con pistolas de descarga eléctrica, por lo que los agentes le dispararon, falleciendo en un hospital horas después.
Familiares y fuentes de Cisneros revelaron que la mujer había protagonizado anteriormente diversos episodios de comportamiento errático en presencia de la Policía.
Su hermano, Patrick Peralta, confirmó que Cisneros padecía trastorno bipolar y que durante los últimos años había permanecido bajo tratamiento médico. Peralta señaló que la medicación le permitía mantener estabilidad y que no se observaron señales previas de agresividad antes del incidente.
“Nunca mostró agresividad ni comportamiento violento. No sé qué pasó”, declaró Peralta al diario New York Post.
El familiar explicó que Cisneros, madre de tres hijos, asistió a una reunión familiar a comienzos de agosto sin manifestar conductas anómalas. Días después de ese encuentro, se enteró de la agresión a través de los reportes emitidos por los medios de comunicación sobre los hechos en el centro de Nueva York.
“Fue entonces cuando me enteré, y me preocupé. Esperaba que no fuera ella”, añadió el hermano de la agresora al recordar el momento en que asoció la noticia con su familiar.