En la mañana del miércoles 26 de agosto, se registró una avalancha de agua, barro, hielo y rocas por la fuerte crecida del río Bhotekoshi en Rasuwa, un distrito montañoso del norte de Nepal, cerca de la frontera con Tíbet, en China, lo cual deja por el momento cerca de 335 personas muertas, 332 de ellas en Nepal y otras tres en territorio tibetano, según las cifras más recientes de la policía nepalí.

A esta cifra se suma un elevado número de desaparecidos: los registros provisionales de ambos lados de la frontera reúnen alrededor de 1.468 personas que aún no han podido ser localizadas; de la cifra, 800 corresponden a ciudadanos extranjeros, además de miembros de las fuerzas de seguridad, funcionarios de aduanas y trabajadores de varios proyectos hidroeléctricos.

El miércoles, una letal pared de lodo y agua de la inundación arrasó Nepal y llegó al puerto fronterizo chino de Gyirong, en Xizang, dejando decenas de víctimas. | Foto: CGTN / Agencia Viory

Para el caso de Nepal, las autoridades reportan más de 910 personas sin contacto, y en la mayoría figuran excursionistas; esto se debe a que el corredor en el que se produjo la emergencia es una de las principales conexiones terrestres utilizadas por los grupos autorizados que viajan entre la capital nepalí y Tíbet, y van de expedición a Lhasa y el Everest.

Según cifras de la Autoridad Nacional de Gestión y Reducción de Riesgo de Desastres, entre los desaparecidos hay 517 ciudadanos extranjeros de 32 países, 44 miembros del Ejército nepalí y 28 agentes de policía.

Mientras que en Tíbet se contabiliza 558 el número de personas sin localizar, 260 de ellas extranjeras.

En ese sentido, desde el Ministerio de Exteriores chino afirmaron que están trabajando en conjunto con el país vecino para la búsqueda y rescate de personas desaparecidas. Asimismo, el proceso de recuento y comparación de los listados sigue en desarrollo, debido a que algunas personas podrían encontrarse incomunicadas por los daños en las carreteras, las redes eléctricas y las comunicaciones.

Las imágenes muestran una espesa capa de lodo y escombros de las inundaciones que cubren partes de un valle fluvial en el distrito de Rasuwa, con tierras de cultivo y asentamientos dispersos por las laderas circundantes. | Foto: Agencia Viory

Mientras tanto, las autoridades de ambos países, junto a agencias como la ONU, incluido el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), han movilizado personal y suministros para prestar asistencia “urgente” y respaldar la respuesta del gobierno nepalí a las inundaciones y sus efectos.

La riada golpeó inicialmente el paso fronterizo de Gyirong, en territorio tibetano, y posteriormente avanzó hacia Nepal a través de los ríos Bhote Koshi y Trishuli. En su recorrido destruyó viviendas, puentes, carreteras y otras infraestructuras.

El último reporte de la autoridad nepalí de gestión de desastres señaló que 7.415 policías y militares están desplegados en los puntos más afectados por la avalancha, y también ya realizaron 239 vuelos de helicópteros; para esto, disponen de 15 helicópteros (siete militares y ocho privados), lo cual ya ayudó a evacuar a 97 personas durante la primera jornada.