Colombia abrió oficialmente su embajada en Jerusalén este miércoles, 14 de octubre, en cumplimiento de una promesa del presidente Abelardo De La Espriella. La decisión representa un cambio en la política exterior del país frente a Israel, luego de que el Gobierno de Gustavo Petro rompiera las relaciones diplomáticas en 2024 por la ofensiva militar israelí en la Franja de Gaza.
La ceremonia contó con la participación del canciller colombiano, Omar Bula, y su homólogo israelí, Gideon Saar, quien destacó la importancia de la apertura de la sede diplomática para Israel y para la ciudad de Jerusalén. La embajada estará a cargo de la diplomática Tania Gilinski.
Durante el acto, Saar firmó el libro de oro de la representación colombiana y calificó la jornada como una fecha significativa para su país y para la ciudad que alberga la nueva sede.
Por su parte, Bula señaló que la apertura constituye un paso para restablecer los vínculos entre ambas naciones. “Hoy, con la apertura de la Embajada de Colombia en Jerusalén, damos un paso concreto hacia la restauración de nuestras relaciones diplomáticas. Una relación que nunca debió haber sido interrumpida”, afirmó el canciller.
La embajadora Tania Gilinski también se refirió a los desafíos de seguridad que enfrentan los dos países y destacó la importancia de la cooperación bilateral en esa materia.
“En este esfuerzo, Israel es un socio estratégico, siempre lo ha sido y de ahora en adelante lo será con aún más ahínco y fuerza”, manifestó la diplomática, al mencionar las amenazas relacionadas con el terrorismo, el narcotráfico y la delincuencia transnacional organizada.
En el marco de la visita, Bula también le entregó el pasaporte colombiano a Elkana Bohbot, ciudadano colombo-israelí que fue secuestrado por el grupo Hamás.
Una decisión con implicaciones diplomáticas
El traslado de la embajada había sido anunciado por De La Espriella en julio, como parte de su intención de fortalecer los lazos con el Gobierno israelí y marcar distancia de la postura adoptada por su antecesor frente al conflicto en Gaza. En agosto, su administración también reconoció la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán.
Sin embargo, la instalación de la sede en Jerusalén tiene implicaciones que van más allá de la relación bilateral. Israel ocupó Jerusalén Oriental en 1967 y posteriormente la anexionó, una medida que no cuenta con el reconocimiento de la mayoría de la comunidad internacional. Los palestinos reclaman esa parte de la ciudad como capital de un futuro Estado independiente.
Por esta razón, la ubicación de las embajadas en Jerusalén constituye un asunto sensible en el escenario internacional. Estados Unidos es uno de los países que mantienen su representación diplomática en esa ciudad.