La colisión entre dos trenes de alta velocidad en el sur de España dejó al menos 40 muertos, una cifra que “no es definitiva”, advirtieron las autoridades, que describen un accidente “tremendamente extraño”.

La magnitud de la tragedia ferroviaria, ocurrida en la noche del domingo 18 de enero en la provincia de Córdoba, ha escalado de forma alarmante en las últimas horas.

Lo que inicialmente se reportó como un siniestro con víctimas limitadas se ha transformado en un suceso de proporciones críticas tras la confirmación de que cerca de 40 personas perdieron la vida y decenas resultaron heridas. El descarrilamiento, ocurrido en el término municipal de Adamuz, ha sumido al país en un estado de luto y máxima alerta.

El balance de la tragedia ocurrida en la región de Andalucía aumentó a 40 muertos a primera hora de la mañana del lunes, según una portavoz del Ministerio del Interior. El balance previo era de 21 fallecidos.

La cifra “no es definitiva”, avisó el ministro de Transportes, Óscar Puente, que se dirige al lugar del accidente.

La catástrofe dejó también unos 123 heridos, cinco de ellos muy graves y 24 graves, según el último balance de Interior. Todos los heridos han sido evacuados de la zona, había asegurado durante la noche el ministro Puente.

La Unidad Militar de Emergencias (UME) fue desplegada para apoyar a los equipos de rescate, y se instaló un hospital de campaña en la zona.

El lugar del accidente es de difícil acceso, según explicó a la televisión pública Íñigo Vila, director de emergencias de la Cruz Roja española.

“El acceso es complejo porque solo se puede hacer por un camino de servicio, un camino de tierra por el cual hemos podido entrar y por donde todos los servicios de emergencia estaban trabajando”, expuso.

“Con las primeras luces del día, tendremos una mejor visión de lo que ha pasado exactamente y de la magnitud del accidente”, indicó.

¿Qué ocurrió?

El ministro de Transportes calificó el accidente de “tremendamente extraño”.

Puente explicó que el tren era “prácticamente nuevo (...) que no sé si llega a cuatro años y también la vía es una vía completamente renovada”. Según afirmó, se invirtieron unos 700 millones de euros (unos 813 millones de dólares) en la vía y en mayo se terminaron “los trabajos de sustitución de cambios y de desvíos”.

“Todos los expertos en materia ferroviaria (...) están tremendamente extrañados del accidente”, agregó.

La compañía Iryo dijo que el tren se había fabricado en 2022 y que su “última revisión se realizó el pasado 15 de enero”.

“El fallo humano está prácticamente descartado”, aseguró el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, en la radio pública, describiendo un accidente en “circunstancias extrañas”.

Varios pasajeros que viajaban en los vagones afectados han utilizado sus redes sociales para documentar la angustia vivida. En diversas plataformas, se han difundido imágenes del interior de los trenes donde se aprecia la falta de fluido eléctrico y la presencia de humo, lo que obligó a los ocupantes a mantener la calma en medio de la oscuridad total.

En uno de los testimonios más desgarradores compartidos en la red social X, un usuario describió cómo los viajeros de su vagón se encontraban físicamente bien, pero reinaba la incertidumbre sobre el estado de las personas en el resto del convoy. El mensaje destacaba la urgencia con la que se solicitaba la presencia de personal médico para atender a quienes presentaban lesiones visibles.

El periodista de RNE, Salvador Jiménez, quien se encontraba a bordo del tren que partió de Málaga, ofreció detalles esclarecedores sobre la magnitud del impacto en el canal 24 horas. Según su relato, el inicio del accidente se sintió como un fuerte movimiento similar a un terremoto, lo que alertó de inmediato a toda la tripulación y a los pasajeros.

Jiménez explicó que los dos últimos vagones del tren de Iryo fueron los más afectados, llegando uno de ellos a volcar completamente. El impacto fue de tal intensidad que los cristales de las unidades terminaron destrozados, complicando la situación para quienes se encontraban en el interior de los compartimentos en el momento del descarrilamiento.

Ante la emergencia, se realizaron llamados inmediatos para localizar a cualquier profesional sanitario que viajara en el tren.