El diputado Flávio Bolsonaro y el actual presidente de Brasil, Luiz Ignacio Lula da Silva, fueron los dos candidatos con mayor votación en la primera vuelta presidencial este domingo.
Los dos candidatos se van a enfrentar nuevamente en las urnas el próximo domingo 25 de octubre, cuando se definirá el futuro político del país.
Bolsonaro llevó la delantera este domingo con 37.566.895 votos, mientras que el presidente actual logró 32.007.853 votos. El resultado hizo inevitable una segunda votación.
Cabe destacar que la jornada de este domingo movilizó a cerca de 159 millones de electores, quienes, además de votar por presidente, participaron también en la elección de gobernadores, senadores, diputados federales y representantes de las asambleas legislativas estatales.
Sin embargo, la segunda vuelta plantea ahora un escenario diferente para Lula. Pues se enfrenta a un pueblo que ha venido viendo los ejemplos de otras naciones latinoamericanas, guiado por el deseo de volver a apoyar un sector que había quedado relegado durante un tiempo: la extrema derecha.
No obstante, mientras se acerca la fecha de los próximos comicios, se sabe que, para ninguno de los dos opcionados, la presidencia está definida, pues los candidatos que quedaron fuera de la contienda presidencial representan, en conjunto, más del 7 % de los votos, por lo que sus posiciones políticas podrían definir la próxima jornada.
Dicho esto, la atención en las próximas semanas estará puesta, por tanto, en el comportamiento de esos votantes y en las alianzas que puedan configurarse durante las próximas semanas para los dos candidatos.
Ahora bien, de seguir liderando la contienda electoral, Bolsonaro, de 45 años e hijo del expresidente Jair Bolsonaro, podría devolver el poder al movimiento de derecha de su padre, quien ejerció su mandato entre enero de 2019 y enero de 2023.
Pero, si el panorama fuera distinto, una nueva reelección de Luiz Ignacio Lula da Silva podría suponer un dolor de cabeza para Washington, que en los últimos meses se ha enfocado en apoyar a los líderes que mantienen una filiación política con Estados Unidos, y Lula se ha convertido en un férreo opositor a los intereses del país norteamericano.
Cabe decir que sectores cercanos a Lula han expresado su preocupación ante la posibilidad de que el Gobierno de Donald Trump cuestione, o no reconozca, ante un eventual triunfo, los resultados electorales.
Y es que, aun sin mostrar una posición política, el gobierno de Trump recibió hace unos días al senador Flávio Bolsonaro en la Casa Blanca y lo elogió públicamente.