El Gobierno de Bolivia puso en marcha un amplio operativo de seguridad con participación de las Fuerzas Armadas y la Policía para recuperar el control de las carreteras bloqueadas en distintas regiones del país.
La decisión se tomó después de que el presidente Rodrigo Paz declarara el estado de emergencia a nivel nacional, argumentando la necesidad de garantizar la libre circulación y el acceso a bienes y servicios esenciales.
Por ello, las autoridades comenzaron labores de patrullaje y despeje en zonas estratégicas, especialmente en el departamento de Cochabamba, uno de los puntos más afectados por las manifestaciones y bloqueos que se han extendido durante varias semanas.
Según el mandatario, la medida pretende restablecer la normalidad en el territorio nacional y evitar que continúen las afectaciones derivadas de los cierres viales.
De esta manera, Paz afirmó que los ciudadanos no pueden seguir enfrentando obstáculos para trabajar, estudiar, recibir atención médica o abastecerse de productos básicos.
Ciudadanos atraviesan fuertes desafíos
Las consecuencias de la crisis también han sido evidentes para quienes intentan desplazarse por el país. En un reportaje del medio Viory, Eduardo Pizarro, un ciudadano que emprendió un recorrido desde La Paz hasta Santa Cruz, contó a la agencia las dificultades que enfrentó durante seis días de viaje debido a los bloqueos instalados en las carreteras.
Según dijo, tuvo que buscar rutas alternas por zonas montañosas para continuar avanzando y, en algunos puntos, incluso enfrentó intentos de sabotaje contra su bicicleta.
“Me han querido pinchar la llanta y me han hecho subir por unos cerros (...) He dormido en la carretera o donde he podido, pasando hambre y frío”.
Pizarro manifestó que muchas familias están sufriendo las consecuencias de la situación y pidió una pronta solución al conflicto para permitir el retorno de la normalidad en todo el país.
Sin embargo, hay que mencionar que entre algunos sectores de la población existe respaldo a la decisión adoptada por el presidente; el ciudadano Javier Montaño consideró que el estado de emergencia era una medida esperada por parte de muchos ciudadanos.
A su juicio, “ya estaban empezando a faltar comestibles y el tema de los alimentos ha hecho que se vaya conflictando más”, dijo a Viory Video.
El ciudadano señaló además que existe expectativa sobre el control de los focos de conflicto que continúan activos en algunas regiones y expresó su esperanza de que la situación pueda estabilizarse en los próximos días.
Por su parte, Franz Maldonado sostuvo que los bloqueos se extendieron por demasiado tiempo y terminaron afectando tanto a la economía nacional como a miles de familias.
“Me parece una buena decisión para que a partir de hoy no cometamos esas infracciones como pueblo boliviano. Porque vamos perjudicando en su totalidad a la economía nacional”.
Aunque reconoció que el Gobierno enfrenta otros desafíos económicos pendientes, consideró que la intervención busca evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.