Artistas y profesionales culturales de distintos rincones del mundo se dieron cita en el Vaticano para participar en el encuentro El arte de lo posible: tejer juntos, promovido por el Dicasterio para la Cultura y la Educación.

El punto culminante de la jornada fue el discurso del Papa León XIV, quien aprovechó el momento para reivindicar el lugar del arte en una época marcada por el avance de la inteligencia artificial y reclamar la renovación de la alianza entre la Iglesia, los creadores y las instituciones culturales.

El Pontífice agradece la labor realizada en la organización del Pabellón de la Bienal de Venecia y los proyectos de arte contemporáneo, durante su intervención ante los asistentes. Foto: Vatican Media | Foto: www.vaticannews.va

El propósito de fondo del Pontífice fue claro: en medio del desarrollo prominente de las nuevas tecnologías, se trata de “custodiar lo humano”.

En su alocución, el Santo Padre trazó una distinción nítida entre la creación artística y la producción de las máquinas. Existe, subrayó, una notable diferencia ontológica entre el arte y lo que “una máquina puede generar mediante cálculo estadístico”.

“A los algoritmos les falta la chispa de lo humano”, afirmó el Pontífice ante los presentes, una frase que sintetiza el espíritu del encuentro y que condena toda pretensión de equiparar la belleza creada con la respuesta calculada.

En la misma línea, León XIV comparó el quehacer del artista con el funcionamiento de los “motores de búsqueda”, capaces de ofrecer respuestas en cuestión de segundos. El arte, en cambio, “no funciona mediante indexación, sino mediante interrogación” y “no se conforma con la mera suma de los hechos, porque no deja de indagar más profundamente”.

En comunión con lo planteado en su encíclica «Magnifica Humanitas», el Papa advirtió sobre una amenaza que ha mutado de forma: “en la era de la tecnología y el consumo, el gran peligro ya no es solo la censura, sino la uniformización”.

El Papa León XIV durante su discurso en el encuentro "El arte de lo posible: tejer juntos", promovido por el Dicasterio para la Cultura y la Educación, donde afirmó que "a los algoritmos les falta la chispa de lo humano". Foto: Vatican Media | Foto: Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved

Frente a ese riesgo, la expresión artística auténtica —aquella que se resiste a imponer un molde único— se convierte, según el Pontífice, en “una forma de regeneración cultural y espiritual” para la sociedad.

El Santo Padre agradeció al Dicasterio para la Cultura y la Educación, así como a los artistas, comisarios y a todos los presentes, y reconoció de manera especial la labor realizada “en la organización del Pabellón de la Bienal de Venecia y por los proyectos de arte contemporáneo”.

Sobre ese horizonte, el Papa evocó la figura de San Agustín, de quien resaltó el “testimonio inmortal de la inquietud del corazón humano en busca de la verdad”, una huella que sigue inspirando el arte hasta hoy.

La jornada se cerró con una definición que resume la mirada del Pontífice sobre la relación entre fe y creación: “Para la Iglesia, el arte es un lugar fundamental de escucha, donde dejarse instruir sobre las aspiraciones y las heridas de la humanidad”.

Detalle de una obra en proceso, símbolo de la "chispa de lo humano" que el Papa contrapuso al cálculo estadístico de los algoritmos. Para la Iglesia, recordó, "el arte es un lugar fundamental de escucha, donde dejarse instruir sobre las aspiraciones y las heridas de la humanidad". | Foto: www.vaticannews.va