Con los puentes fronterizos cerrados desde el pasado 23 de febrero, las trochas que atraviesan el río Táchira son la única conexión entre la ciudad colombiana de Cúcuta y Venezuela, y por esos pasos improvisados cruzan a diario miles de personas que necesitan ir de un país al otro.

Hasta hace menos de dos semanas el puente internacional Simón Bolívar, el principal entre ambos países, era un hervidero de gente que llegaba a Cúcuta desde la venezolana San Antonio del Táchira con el fin de abastecerse de productos de primera necesidad, trabajar, recibir tratamiento médico o estudiar, pero esa posibilidad está de momento bloqueada.