Tres cuartos de hora es el tiempo que separa la residencia del presidente de EE.UU., Donald Trump, de Bristow, estado de Virginia, donde se encuentra uno de los centros destinados a los menores no acompañados que son retenidos en la frontera, algunos separados de sus familias.
Las instalaciones, regentadas por la asociación sin ánimo de lucro Juventud del Futuro en colaboración con las autoridades, acogen entre sus edificios a decenas de menores inmigrantes que fueron calificados de "no acompañados" al cruzar la frontera.
De estos niños, entre 10 y 20 corresponden a aquellos que fueron alejados de sus familias a partir de abril, cuando comenzó la llamada política de "tolerancia cero" de Trump, informa una persona conocedora del centro, que pide el anonimato.