Mientras buena parte de Cali dormía el pasado 24 de septiembre, más de 1200 integrantes de la Fuerza Pública entraron de manera simultánea a seis comunas, 15 barrios y 24 microterritorios de la ciudad.

La operación Iron, liderada por el Gobierno Nacional y la Alcaldía de Cali con el apoyo de la Policía, el Ejército y la Fiscalía, llegó con 101 diligencias de allanamiento y 83 órdenes de captura para afectar estructuras dedicadas al microtráfico, la extorsión y otros delitos.

De acuerdo con las autoridades, este operativo dejó 80 capturas y la incautación de armas de fuego, una granada de fragmentación, proveedores con 118 cartuchos, 25 celulares, 6,5 kg de drogas y más de 14 millones de pesos en efectivo.

Pero detrás de las cifras hay otra realidad que ayuda a entender por qué estos fueron los territorios priorizados, pues allí se concentra gran parte de los delitos que afectan a Cali.

Y es que en 2025 las comunas 3, 9, 15, 16, 18 y 20 concentraron 433 de los 1061 homicidios registrados en la capital vallecaucana, es decir, el 41% del total.

Además, el problema no se quedó en el año pasado, pues entre el 1 de enero y el 26 de septiembre de 2026, cinco de estas seis comunas tuvieron aumentos en los asesinatos, según los datos analizados por Cali Cómo Vamos.

“En términos generales, lo que vemos en esas seis comunas es una mayor incidencia de algunas actividades delictivas. Una de las que analizamos, por la disponibilidad de información, es efectivamente la de homicidios”, aseguró Danny Angarita, director de Cali Cómo Vamos.

Bajo esa medición, las seis comunas intervenidas representaron en 2025 una tasa de asesinatos superior al promedio de la ciudad, ya que fue de 46,6 casos por cada 100.000 habitantes.

En el caso de las comunas 9 y 15, resultó particularmente preocupante, pues la primera registró una tasa de 124,8 homicidios por cada 100.000 personas y la segunda llegó a 129,2, es decir, casi tres veces la tasa general de Cali.

Además, la situación parece no tratarse de un fenómeno aislado.

“Cuando revisamos la información de 2026, encontramos que cinco de esas seis comunas, con excepción de la Comuna 16, los homicidios vienen en aumento”, señaló Angarita.

La operación contó con la participación del presidente Abelardo de la Espriella, el alcalde Alejandro Eder, la gobernadora Dilian Francisca Toro y miembros de la Fuerza Pública. La apuesta es que los resultados se traduzcan en una recuperación duradera de estos territorios. | Foto: El País.

La Comuna 20 presentó un incremento más fuerte, pues, según el corte de Cali Cómo Vamos, pasó de 26 homicidios entre el 1 de enero y el 19 de septiembre de 2025 a 44 casos en el mismo periodo de 2026, un aumento del 69,2 %.

En la Comuna 3 los casos pasaron de 20 a 28, mientras que en la Comuna 9 aumentaron de 31 a 36.

En la 15 subieron de 81 a 87 y en la Comuna 18 de 70 a 74. Por su parte, la Comuna 16 fue la única con una reducción, pasando de 33 a 24 casos.

Pero los homicidios son solamente una parte del panorama, pues según la información del Sistema de Información Estadístico, Delincuencial, Contravencional y Operativo, Siedco, de la Policía Nacional, analizada por Cali Cómo Vamos, las seis comunas concentraron en 2025 el 25 % de las denuncias por hurto en todas las modalidades registradas en la capital vallecaucana y el 27 % de las denuncias de extorsión.

En el caso de hurto a personas, la Comuna 3 tuvo una incidencia casi seis veces mayor al dato general de la ciudad, mientras que la Comuna 9 duplicó la tasa de Cali.

Angarita sostuvo que estas cifras también se deben leer a la luz de las características particulares del centro de la ciudad: “Cuando analizamos otro fenómeno como lo son los hurtos a personas, nuevamente la Comuna 3 tiene una tasa de denuncias de hurtos a personas que casi es seis veces superior a la media de la ciudad”.

Lo anterior se vincula también con un mayor flujo de personas en esta zona de Cali debido a sus particularidades comerciales, lo que puede llevar a una mayor afectación.

Algo parecido sucede con la extorsión, pues en la Comuna 3 la tasa por cada 100.000 habitantes es casi seis veces mayor a la media de la ciudad.

A pesar de los datos anteriores, la concentración del delito no se puede explicar únicamente por la cantidad de personas o la actividad comercial, pues, según lo señalado por las autoridades, algunos de estos barrios eran usados por las estructuras criminales como centros de acopio o de planeación de operaciones delictivas.

Esa presencia fue uno de los elementos que llevó a que se priorizaran los 15 barrios y 24 microterritorios intervenidos durante Iron.

Para la Secretaría de Seguridad de Cali, el objetivo de la operación Iron no se limitó a las capturas. Según el secretario Javier Garcés, la apuesta es liberar los 24 microterritorios del control y presencia de estructuras ilegales.

Tras 80 capturas y decenas de allanamientos, Cali enfrenta el reto de sostener la intervención y evitar que las estructuras criminales recuperen el control de los territorios. | Foto: Alcaldía de Cali

“El objetivo no es solo capturar, sino liberar 24 microterritorios en seis comunas que concentran el 30 % de homicidios, 27 % de extorsión y 37 % de expendios de Cali”, explicó Garcés.

Para la Administración, el resultado de la intervención se debe medir no solo con las capturas, sino con la reducción de homicidios y extorsiones, además del cierre definitivo de las llamadas ollas y la reactivación comercial de zonas como Sucre, El Calvario y San Pascual.

¿Qué pasa después?

La pregunta ahora es qué ocurre luego de que la Fuerza Pública ingresa a las zonas, captura y allana, ya que las operaciones de grandes dimensiones pueden generar golpes inmediatos a las estructuras criminales.

Por ello, el desafío es evitar que el espacio sea ocupado nuevamente por otros actores delictivos o por las mismas estructuras reorganizadas.

Para Angarita, ese es uno de los retos más importantes. “Más allá de un operativo puntual, yo creo que sí es importante esa presencia permanente en esos territorios, pero no es solo un tema de seguridad, es un tema también de estrategias de intervención social que se puedan presentar en el territorio”.

Esa segunda fase comenzó después de Iron, con la Operación Cristo Rey, un plan de la Alcaldía de Cali que se enfoca en la recuperación del centro de la ciudad.

Según el Secretario de Seguridad, durante los días posteriores a la operación se ha sostenido la presencia de las autoridades en el centro con el fin de evitar que los grupos criminales vuelvan a la zona o se reorganicen.

“En el caso del Centro, hemos tenido durante estos 15 días, es decir, desde el 24 de septiembre cuando se desarrolló la operación Iron, una presencia permanente de las autoridades para evitar que regresen las organizaciones criminales a intentar cooptar estos territorios”, afirmó Javier Garcés.

Las siete estructuras criminales golpeadas en Iron fueron: Los de la Luna, Los Pascua, Los del Hueco, Los Buitres, Las Palmas, Los de la 30 y Los de la Torre. | Foto: El País.

Dicha presencia incluye planes de vigilancia y control por parte de la Policía de Cali, así como la llegada de todas las dependencias de la Alcaldía.

Según Garcés, lo anterior ha permitido que diferentes puntos de Ciudad Paraíso cuenten con un componente social, atención a habitantes de calle a través de Bienestar Social, brigadas de salud, acciones de limpieza y labores de infraestructura.

“La idea es hacer este tipo de intervenciones en las otras comunas”, dijo el Secretario de Seguridad, quien explicó que Cristo Rey busca que la intervención vaya más allá de los operativos de seguridad y se logre avanzar en una transformación del territorio.

Para Angarita, la continuidad de las intervenciones sociales será determinante para evitar que los resultados de Iron sean temporales.

“Después del despliegue de Iron, se desplegó Cristo Rey, que está más centrada en temas de la Administración y allí, además de los temas de seguridad, también se implementó un tema de intervenciones sociales”, dijo el director de Cali Cómo Vamos.

Resultados tangibles

La Administración aseguró que los primeros resultados ya comienzan a verse.

De acuerdo con el secretario de Seguridad, Javier Garcés, en septiembre los homicidios se redujeron un 16 %, mientras que en la jurisdicción de la estación de Policía de Fray Damián los delitos de impacto, como el hurto y la extorsión, disminuyeron un 83 %.

La Alcaldía también busca mejorar la percepción de seguridad y evitar que las llamadas ‘ollas’ vuelvan a instalarse en los puntos intervenidos.

Al hacer análisis en zonas geográficas con poblaciones diferentes, una de las herramientas para equiparar los estudios son las tasas por cada 100.000 habitantes. | Foto: SUMINISTRADO A SEMANA A.P.I

Sin embargo, el reto será sostener las reducciones reportadas y demostrar que la presencia institucional y las acciones sociales pueden impedir que las estructuras criminales recuperen el control de estos territorios.

Para Garcés, el indicador más importante será recuperar la tranquilidad de los caleños. “Al final, el mejor indicador será que un niño pueda cruzar la calle de El Calvario o de Sucre para ir al colegio sin miedo”.