Momentos de angustia y temor viven los habitantes de la vereda El Chamizo, zona rural del municipio de Padilla, en el norte del Cauca, tras una escalada de violencia protagonizada por una de las pandillas que delinquen en este sector del departamento.
Los hechos se intensificaron luego de la muerte del presunto delincuente Juan Sebastián Zapara, quien falleció durante un procedimiento militar cuando, según las autoridades, atacó a disparos a soldados que acudieron a rescatar a un conductor que había sido secuestrado por este grupo delincuencial.
Tras ese hecho, varios integrantes de la estructura criminal difundieron videos en redes sociales en los que lanzan amenazas contra la comunidad y la Fuerza Pública mientras exhiben armas de fuego de corto y largo alcance.
“Antipolicía, antipolicía… mataron a un inocente… por eso, antisoldados, con estos matamos soldados y policías”, se escucha decir a los hombres armados en una de las grabaciones, utilizadas como mecanismo de intimidación contra los habitantes y las autoridades.
Después de publicar los videos, los presuntos delincuentes volvieron a instalarse sobre la vía que comunica a Puerto Tejada con Candelaria, Valle del Cauca, donde, según denuncias de la comunidad, interceptaron a varios vehículos con el propósito de cometer robos.
Durante esa incursión armada, dos personas resultaron heridas por impactos de bala. Posteriormente, los atacantes les hurtaron el vehículo en el que se movilizaban.
Las víctimas fueron identificadas como Javier Muñoz Ortega y Sandra Lorena Ortega Zuleta, quienes se dirigían hacia el municipio de Miranda cuando quedaron en medio del ataque.
“Con tan mala fortuna quedaron en medio de la acción armada que estos pandilleros ejecutaron sobre la carretera. Después de herirlos, les robaron el vehículo”, relataron líderes sociales del municipio de Padilla, quienes señalaron que fue necesaria la intervención de unidades de la Policía Nacional y del Ejército para controlar la situación.
La reacción de la Fuerza Pública derivó en intensos enfrentamientos armados en varios sectores de la vereda El Chamizo. De acuerdo con los habitantes, las ráfagas de disparos se prolongaron durante varias horas, obligando a numerosas familias a permanecer confinadas en sus viviendas por temor a quedar en medio del fuego cruzado.
“La gente quedó atrapada en medio de las balaceras. Policías y soldados que llegaron a restablecer el orden fueron recibidos a disparos por estos delincuentes, y prácticamente se libró una verdadera guerra en la zona”, manifestaron los representantes comunitarios.
Los habitantes hicieron un llamado urgente a las autoridades departamentales y nacionales para reforzar la presencia institucional en este corredor vial del norte del Cauca, donde aseguran que las acciones de estas pandillas han incrementado la inseguridad y mantienen en permanente zozobra a la población civil.