En máxima alerta se encuentran las autoridades y la fuerza pública en el departamento del Cauca tras la muerte de Jacobo Idrobo Arredondo, alias Marlón, uno de los máximos cabecillas de las disidencias de las Farc de alias Iván Mordisco.
Aunque la fuerza pública no tiene aún el cadáver de este líder guerrillero, comprobó que la muerte de este último se dio en medio de una situación violenta que se presentó en el sector de El Naya, límites de los departamentos de Cauca y Valle.
Como se informó desde esta casa periodística, desde aproximadamente una semana se incrementaron las operaciones militares en amplios puntos del noroccidente del departamento precisamente para enfrentar las diferentes cuadrillas que protegían a este líder disidente. De ahí que se presentaran aún enfrentamientos entre los militares y los alzados en armas en las zonas rurales de Suárez y Buenos Aires.
“La información que manejamos preliminarmente es que en medio de los enfrentamientos con estas estructuras alias Marlon terminó asesinado, ahora se adelantan las acciones para la ubicación y recuperación del cadáver”, explicaron varios militares del área de inteligencia.
Por eso, cuando lograron confirmar esta situación, la fuerza pública, así como el Gobierno nacional, salieron a confirmar la noticia, toda vez que este jefe disidente era uno de los objetivos de alto valor en el suroccidente colombiano.
Alias Marlon asumió la comandancia del Bloque Occidental Comandante Jacobo Arenas de las disidencias de las Farc, que agrupa a todos los frentes de este grupo armado al margen de la ley que operan o delinquen en los departamentos de Cauca, Valle y Nariño. Anteriormente, lideró la facción autodenominada Jaime Martínez, responsable de los múltiples ataques contra la fuerza pública en municipios como Bueno Aires, Suárez, Santander de Quilichao, Jamundí y la ciudad de Cali.
De hecho, a este sujeto se le acusaba de ser el responsable de la masacre de 21 civiles en el sector de El Túnel, Cajibío, de la vía Panamericana, tramo Popayán-Cali, espantoso hecho registrado en la tarde del pasado sábado 25 de abril cuando varios alzados en armas activaron explosivos en medio de un retén ilegal.
También era señalado de ordenar y hasta ejecutar secuestros, hostigamientos y atentados con explosivos en varios puntos del suroccidente del país. Por eso, las autoridades colombianas elevaron de 4.500 a 5.000 millones de pesos la recompensa por información que permitiera su captura o tener información que ayudara a su ubicación por parte de la fuerza pública.
Tras la masacre en el sector de El Túnel, el ministro de Defensa, general retirado Pedro Arnulfo Sánchez, indicó que alias Marlon, junto con alias Max Max y alias Oso Yogui, serían los responsables de planear y ejecutar todos estos atentados en el suroccidente del país, en medio de amplias ofensivas que terminan golpeando a la gran mayoría de municipios de la región.
A pesar de haber accedido a los beneficios del proceso de paz, entre ellos el ingreso a la JEP en 2017, regresó a la lucha guerrillera en 2019, convirtiéndose en una prioridad judicial para las autoridades colombianas. Su historial delictivo incluye condenas por rebelión, concierto para delinquir y porte ilegal de armas.
No obstante, son sus acciones recientes las que lo ubican en la cima de los objetivos de alto valor. También se le atribuyen al menos ocho atentados de gran impacto, entre estos el asesinato de la candidata Karina García en 2019, el secuestro de contratistas de la Gobernación del Cauca en 2025 y el rapto del menor Lyan Hortúa.
Tras confirmarse el fin de este jefe disidente, las autoridades ordenaron extremar las medidas de seguridad en cada uno de los municipios, así como en la ciudad de Popayán, porque es “inminente la respuesta militar” de este grupo armado al margen de la ley.