En una operación conjunta de alta precisión militar, integrantes del Ejército y la Fuerza Aérea Colombiana contrarrestaron una grave amenaza sobre la vía Panamericana, la arteria vial más importante del suroccidente del país.
La intervención permitió la ubicación y destrucción controlada de un área minada instalada estratégicamente en los límites entre los departamentos de Cauca y Nariño, específicamente a la altura del municipio de Taminango.
La acción fue ejecutada por soldados del Batallón de Infantería Liviana No. 9, adscritos a la Vigésima Tercera Brigada, quienes, tras recibir información de inteligencia, desplegaron un dispositivo de seguridad perimetral para asegurar la zona. El hallazgo consistió en un arsenal letal compuesto por cuatro dispositivos explosivos improvisados y dos minas antipersonal, los cuales representaban un riesgo inminente tanto para las tropas que patrullan la zona como para los miles de civiles que transitan diariamente por este corredor vial.
Según el reporte de los militares, los artefactos estaban acondicionados con sistemas de activación mixtos. Algunos operaban mediante radiofrecuencia, lo que permitía su detonación a distancia, mientras que otros estaban diseñados para activarse por presión, convirtiéndolos en trampas mortales para cualquier transeúnte o vehículo que se movilizara por este tramo de la Panamericana.
Expertos del Equipo de Detección y Eliminación de Artefactos Explosivos se desplazaron hasta el punto crítico para realizar la destrucción controlada de los dispositivos. La operación se llevó a cabo bajo estrictos protocolos de seguridad internacional, garantizando que la onda expansiva no afectara la infraestructura vial ni la integridad de los habitantes de las veredas circundantes.
Las primeras investigaciones señalan como presuntos responsables de esta siembra de explosivos a integrantes de la Estructura Franco Benavides de las disidencias de las Farc, grupo armado organizado al margen de la ley que mantiene una fuerte presencia delictiva en esta región del país. Este grupo utiliza estas tácticas de guerra de guerrillas para frenar el avance de la Fuerza Pública y consolidar el control sobre las rutas de narcotráfico que conectan el interior del país con el Pacífico nariñense .
Tras la neutralización del área minada, el flujo vehicular por la vía Panamericana, que se vio restringido momentáneamente por razones de seguridad, fue restablecido en su totalidad. No obstante, el Ejército Nacional ha reforzado su presencia en la zona con patrullajes constantes y puestos de control dinámicos.
“El objetivo es mitigar cualquier acción terrorista de quienes pretenden desestabilizar el suroccidente colombiano y garantizar el derecho a la libre movilidad”, señalaron fuentes militares.
Este éxito operacional no solo protege la vida de los soldados, sino que evita tragedias humanitarias en una zona donde la población civil ha sido históricamente la más afectada por el uso indiscriminado de minas antipersonal, una práctica prohibida por el Derecho Internacional Humanitario.