Si usted quiere afirmar que los sectores de El Túnel y El Cofre, en la vía Panamericana, son extremadamente mortales, no exagera, porque en estos dos puntos viales se han registrado más de 21 muertes de civiles en medio de la intensa guerra que se vive desde hace aproximadamente ocho años en esta zona del centro del departamento del Cauca.

Los hechos así lo demuestran: el pasado sábado 25 de abril, al comenzar la tarde, un grupo de disidentes del frente Jaime Martínez de las Farc llegó a El Túnel para detener el tráfico de automotores. Luego atravesaron dos gigantescas volquetas y un bus de transporte público en ese punto de la carretera. Posteriormente, para dejar una huella de poder militar, pintaron grafitis alusivos a este grupo armado ilegal sobre la carrocería de dichos vehículos.

Mujeres de La Pedregosa, en Cajibío, expresaron su rechazo por el asesinato de varios habitantes de esta comunidad rural del centro del Cauca. Entre las víctimas se encuentran Virgelina Valencia, Teodomira Salazar, Luz Dary Solarte, Andrea Golondrino, Etelvina Valencia, Daniela Valencia, Clemencia Valencia y Liliana Valenzuela Valencia. Otras personas fallecidas eran oriundas de Caldono, Popayán y El Patía. | Foto: Suministradas

Mientras esto sucedía, otros disidentes empezaron a instalar un campo minado a un costado de la carretera internacional, aprovechando posiblemente una alcantarilla o sumidero, como relataron las personas que quedaron en medio de este retén ilegal que terminó en una espantosa tragedia.

Como aceptaron los mismos disidentes de las Farc, “un error táctico” causó la activación de las cargas explosivas que manipulaban en ese momento, en medio de civiles que se movilizaban en vehículos de carga, transporte público y particulares, quedando atrapados en la incursión armada.

“Sí vimos cómo unos guerrilleros se metían en un hueco que había a un lado de la carretera; no sé si cuando estaban ahí manipulaban los explosivos. Lo que sí sabemos es que en ese momento se presentó la fuerte explosión, la misma que nos cubrió a todos de polvo, pedazos de asfalto y hierros retorcidos”, narró una persona que esa tarde salió con vida de la detonación, aunque profundamente afectada por el terror vivido.

Después, ese tramo vial se convirtió en una verdadera escena de guerra y muerte, porque la onda expansiva formó un gigantesco cráter y destruyó once vehículos: dos chivas, tres busetas de transporte de pasajeros, una grúa y varios vehículos particulares, entre ellos una camioneta de alta gama que terminó con un hierro retorcido incrustado en el parabrisas. Los alzados en armas huyeron del lugar, mientras que los sobrevivientes empezaron a rescatar a los heridos de los vehículos destruidos.

Al momento de los hechos, la gran mayoría de las víctimas buscaban llegar a la zona rural de Cajibío, así como a Popayán y Piendamó. Estos 21 civiles quedaron atrapados en este retén ilegal, de ahí que las comunidades del centro del Cauca rechazaron enérgicamente este ataque. | Foto: Francisco Calderón

Así, poco a poco, se fue confirmando el listado de los civiles que perdieron la vida en este ataque armado, registrado durante una de las jornadas más violentas ejecutadas por las disidencias de las Farc al mando de alias Iván Mordisco en los últimos años en el Cauca.

“Horroroso, porque la gente que estaba en buses, busetas y chivas empezó a gritar pidiendo ayuda, mientras veíamos los cadáveres sobre el asfalto; otros vehículos comenzaron a incendiarse. Como pudimos, sacamos a quienes pedían auxilio, a pesar de que estaban entre hierros retorcidos. Lo hicimos por el desespero que se vivía en el lugar”, narraron testigos, quienes indicaron que al poco tiempo llegaron ambulancias de Piendamó y Popayán, junto con organismos de socorro.

En medio del caos, la desolación y el horror de cuerpos mutilados, comenzó el traslado de los heridos hacia centros asistenciales, especialmente en Popayán. Esta labor se realizó mientras se formaba una especie de río humano, ya que muchas personas, pese a la gravedad de los hechos, debían continuar su camino. Tras descender de los vehículos, se vieron obligadas a caminar junto al gigantesco cráter, entre fragmentos de asfalto y automotores reducidos a chatarra.

Al momento de los hechos, la gran mayoría de las víctimas buscaban llegar a la zona rural de Cajibío, así como a Popayán y Piendamó. Estos 21 civiles quedaron atrapados en este retén ilegal. | Foto: Francisco Calderón

Con el paso de las horas, este punto de la vía Popayán-Cali se llenó de ambulancias, pues todas las disponibles en la capital caucana fueron necesarias para el traslado de los heridos, labor que se extendió hasta la noche de ese fatídico sábado.

Patricia Mosquera, la lideresa social que murió en esta masacre

Mientras se adelantaba la atención a los 38 lesionados, comenzaron a conocerse las historias de las víctimas mortales de este hecho, catalogado por el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) como la masacre número 47 registrada en Colombia durante 2026.

Una de las primeras historias fue la de la lideresa social Patricia Mosquera y sus primas Nidia y Nereida Mosquera, tres mujeres de la vereda El Puro, en El Patía, que regresaban a su territorio tras asistir a un sepelio en Palmira, Valle del Cauca. Patricia era representante afrodescendiente, integrante del Consejo Comunitario de El Puro y del Mecanismo Especial de Consulta (MEC) de la subregión Alto Patía Norte.

“Patricia era una lideresa muy querida en El Bordo, donde trabajó en diferentes entidades. Actualmente era funcionaria de la Corporación Autónoma Regional del Cauca (CRC), destacándose por su labor en la conservación del medio ambiente”, expresó el periodista Carlos Arias, quien la recordó como una persona alegre y sociable.

Las comunidades de la zona rural de Cajibío, especialmente del corregimiento de La Pedregosa, adelantan el sepelio colectivo de las diez mujeres y tres hombres que fallecieron en el atentado en el sector de El Túnel de la vía Popayán-Cali o Panamericana. | Foto: Francisco Calderón

Junto a Patricia fallecieron sus primas Nidia y Nereida, amas de casa de esa vereda, quienes la acompañaron al sepelio y encontraron la muerte en este retén ilegal.

José Ciro Puliche, el conductor que movilizaba a los campesinos cajibianos

Otra de las historias trágicas es la del conductor de chiva José Ciro Puliche, quien a sus 61 años era el encargado de transportar a campesinos de la zona rural de Cajibío, especialmente en días de mercado.

Ese sábado, Puliche recogió a varios habitantes del corregimiento de La Pedregosa, en Piendamó, para llevarlos a su destino. Sin embargo, quedaron atrapados en la explosión.

Once vehículos de transporte público, de carga, particulares y camionetas terminaron completamente averiados tras fuerte explosión, la cual causó un gigantesco cráter en este punto de la Panamericana. | Foto: Francisco Calderón

“El viejo era muy querido porque era quien movilizaba a los campesinos. Como quedó justo en el punto donde explotaron los artefactos, su chiva quedó destruida y todos sus ocupantes fallecieron, dejando una profunda herida en la comunidad”, relataron habitantes de Cajibío que participaron en las exequias colectivas de estas víctimas.

Junto a él murieron otros trece habitantes de este poblado, en su mayoría mujeres campesinas y adultas mayores que regresaban a su territorio.

Tras conocerse el comunicado en el que las disidencias de las Farc aceptaron su responsabilidad, señalando que se trató de un “error táctico”, las comunidades rechazaron contundentemente esa versión.

“Las comunidades de Pedregosa, Territorio de Paz, rechazamos categóricamente el contenido del comunicado…”, señalaron, destacando el dolor causado a niños, mujeres y adultos mayores.

Jarol Jair Bojorge, encontrado sin vida por los socorristas

Durante las labores de rescate, que se extendieron hasta la madrugada del domingo 26 de abril, se confirmó la muerte de Jarol Jair Bojorge, funcionario del área de control interno de la CRC.

El profesional, de 40 años, quedó atrapado en su vehículo, que terminó completamente destruido por la explosión. Inicialmente fue reportado como desaparecido.

“Sabíamos que venía por ese punto de la Panamericana, pero no llegó a Popayán. Luego de la explosión lo buscamos entre heridos y fallecidos, hasta que en la madrugada confirmaron el hallazgo de su cuerpo”, relataron sus compañeros de trabajo.

La CRC lamentó profundamente su fallecimiento y destacó que era “un hombre íntegro, comprometido con su labor y siempre dispuesto a servir a los demás”.

Las comunidades de La Pedregosa, Cajibío, rechazaron el comunicado de las disidencias de las Farc donde reconocen su responsabilidad en esta masacre, la cual se trató de un “error militar”. | Foto: Francisco Calderón