En lo corrido de 2026, la Fuerza de Tarea Hércules del Ejército consolidó una estrategia que combina operaciones, control territorial y acercamiento a las comunidades, abriendo la puerta del retorno a la legalidad para quienes deciden dejar las filas.
Veintiséis integrantes de estructuras armadas ilegales dejaron las armas en el Pacífico nariñense durante el presente año, según el balance adelantado por el Ejército Nacional en una de las zonas más complejas del suroccidente del país. La cifra, lejos de ser un dato aislado, es el resultado de una presión operacional sostenida que ha ido desgastando la capacidad de las organizaciones criminales para mantenerse en el territorio.
Las tropas de la Fuerza de Tarea Hércules son los protagonistas de este desgaste. Su presencia permanente en municipios y sectores rurales del Pacífico sur combina operaciones militares, trabajo de inteligencia, control territorial y un componente cada vez más decisivo: el acercamiento institucional con las comunidades que habitan estos territorios.
Cada desmovilizado representa mucho más que un número. La salida de un integrante golpea de manera directa el componente humano de estas organizaciones, que ven reducida su capacidad para mantener hombres en armas, sostener las redes de apoyo que les permiten operar, ejercer intimidación sobre la población civil y conservar presencia en los sectores donde buscan fortalecer sus economías ilícitas.
Además, este goteo constante tiene un efecto multiplicador dentro de las propias filas: abre espacios para que quienes permanecen en ellas conozcan que existen alternativas reales para abandonar la violencia y regresar a la legalidad.
Quienes toman la decisión de entregarse son puestos a disposición de las autoridades competentes y pueden acceder a las rutas definidas por el Estado colombiano, de acuerdo con la normatividad vigente, para adelantar su proceso de retorno a la vida civil.
En una región donde las comunidades han cargado durante años con las consecuencias del accionar de estos grupos, cada salida tiene una doble dimensión: la estratégica, que debilita a las organizaciones criminales, y la humana, que devuelve una persona al proyecto de vida lejos de la guerra.
Desde la Fuerza de Tarea Hércules se advirtió que el trabajo continuará en la misma línea: mantener la presión sobre los grupos armados ilegales, afectar sus capacidades, proteger a las comunidades y fortalecer la presencia institucional en los territorios del Pacífico sur de Nariño.
El Ejército Nacional reiteró que seguirá desarrollando operaciones militares sostenidas para debilitar las estructuras que amenazan a la población y golpear las economías ilícitas que sostienen su accionar criminal, con el objetivo de que más territorios y más familias puedan vivir en libertad y tranquilidad.