Para las 9:00 de la mañana de este viernes, 4 de septiembre, se tiene fijada la declaración indagatoria que el expresidente Álvaro Uribe debe rendir ante la Fiscalía, diligencia con la que quedará formalmente vinculado al proceso por las masacres de El Aro y La Granja y el asesinato del defensor de derechos humanos Jesús María Valle.

Sin embargo, hasta último momento la defensa del expresidente buscaba suspender la diligencia. En las últimas horas, el abogado Jaime Granados envió una nueva comunicación a la Fiscalía en la que insiste en la necesidad de aplazar la indagatoria, esta vez por la declaración que rindió el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso.

La comunicación tiene seis páginas y plantea que Uribe y sus abogados requieren más tiempo para analizar lo dicho por Mancuso durante la diligencia realizada el jueves 3 de septiembre.

La defensa, no obstante, participó en esa declaración y además había entrevistado al exparamilitar en marzo de este año.

Además de esta solicitud, la defensa ha intentado llevar la discusión sobre la competencia del proceso a la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara de Representantes.

Jaime Granados, abogado del expresidente Uribe. | Foto: Guillermo Torres Reina

La tesis planteada por Jaime Granados sostiene que los posibles hechos investigados se habrían extendido hasta el periodo presidencial de Uribe, por lo que, según esa posición, el caso debería ser conocido por esa comisión.

En el frente jurídico, Granados ya había solicitado que la diligencia fuera aplazada mientras la Corte Constitucional define si la competencia corresponde a la Comisión de Acusación o a la Fiscalía.

Ahora, la nueva comunicación busca que se tenga en cuenta el contenido de la declaración de Mancuso antes de que Uribe rinda su indagatoria.

La carta está marcada como una insistencia y, de acuerdo con la información conocida, podría hacer parte de una estrategia para presentar una acción de tutela con una medida que suspenda la diligencia prevista para este viernes.

“No soy un asesino”

A su llegada al búnker de la Fiscalía, el expresidente Uribe sostuvo que no era “un asesino” y también se pronunció sobre la condena de su hermano, Santiago Uribe Vélez.

“Acudo a esta acusación, con el dolor de la injusta condena de mi hermano, un finquero básico de valores morales, condenado por quienes no supieron de él más allá de las opiniones de sus acusadores. El mismo comité de mis adversarios políticos. Creí que le había servido a la nación, pero hoy acudo a decir que no he sido asesino. El dolor que me afecta no deteriora mi amor y mi lucha por Colombia, que permanece por encima de honores y dolores”, manifestó el expresidente.