El ataque, atribuido por el Ejército a la estructura Jaime Martínez de las disidencias de las Farc, se registró cuando el uniformado salió momentáneamente del búnker. El hecho refleja la intensidad de la confrontación armada que se mantiene en varios municipios del norte del Cauca.
La guerra que mantienen el Ejército Nacional y las disidencias de las Farc cobra más víctimas en el departamento del Cauca. Este jueves 3 de septiembre, un soldado fue asesinado por un francotirador mientras se encontraba en la base militar La Salvajina, ubicada en zona rural del municipio de Suárez, al norte del departamento del Cauca.
La víctima fue identificada como Sergio Arley Ulcué Campo, de 24 años de edad, quien prestaba su servicio militar en una unidad del Ejército Nacional. De acuerdo con la información conocida sobre el caso, el uniformado recibió un impacto de arma de fuego en la región pectoral, en momentos en que se encontraba fuera del búnker de la instalación militar.
Según el reporte preliminar conocido por las autoridades, el soldado había salido hacia uno de los costados de la base para cepillarse los dientes cuando fue atacado. El disparo habría sido realizado por un francotirador desde una zona externa a la instalación militar.
El hecho ocurrió en inmediaciones de la base militar La Salvajina, en un sector rural ubicado aproximadamente a 40 minutos del casco urbano de Suárez. Tras el ataque, sus compañeros trasladaron al uniformado para recibir atención, pero la gravedad de la herida provocada por el proyectil terminó ocasionándole la muerte.
La información sobre el ingreso del cuerpo a la morgue de Santander de Quilichao fue conocida durante la tarde del jueves 3 de septiembre. Posteriormente, las autoridades realizaron los procedimientos correspondientes para la inspección técnica y el levantamiento del cuerpo, mientras avanzan las investigaciones para establecer las circunstancias exactas del ataque.
Después, el Comando de la Brigada 29, unidad orgánica de la Tercera División del Ejército, confirmó el ataque y señaló directamente como responsables a integrantes de la Estructura GAO-r Jaime Martínez, una de las estructuras de las disidencias de las Farc con presencia y capacidad armada en diferentes sectores del Cauca.
La institución indicó que el soldado Sergio Arley Ulcué Campo fue asesinado mientras cumplía labores relacionadas con la seguridad y protección de los habitantes de esta región.
El Ejército rechazó el ataque y aseguró que las tropas mantienen operaciones militares en el sector con el objetivo de garantizar la seguridad de la población civil y localizar a los responsables del homicidio.
El asesinato del uniformado vuelve a poner en evidencia la complejidad de la situación de orden público en el norte del Cauca, una zona donde las Fuerzas Militares y las estructuras armadas ilegales, como las disidencias de las Farc, mantienen una confrontación que en los últimos meses ha provocado ataques contra unidades militares, hostigamientos, enfrentamientos y utilización de drones y armas de fuego.
Municipios como Suárez, Buenos Aires, Morales, Santander de Quilichao, Caloto, Corinto, Toribío, Miranda y otros territorios del norte del departamento permanecen dentro de un escenario marcado por la presencia y disputa territorial de grupos armados ilegales.
La zona de La Salvajina ha sido, además, escenario de diferentes acciones armadas que han obligado a las autoridades a reforzar la presencia militar. La ubicación estratégica de este territorio y las condiciones geográficas de la región representan un desafío permanente para las operaciones de la Fuerza Pública.
El ataque contra el soldado Ulcué Campo demuestra, además, el nivel de riesgo al que están expuestos los integrantes de la Fuerza Pública incluso dentro de instalaciones militares, donde los grupos armados ilegales mantienen capacidad para realizar ataques selectivos desde posiciones externas.
La muerte del joven soldado se suma así a una cadena de hechos violentos que mantienen la preocupación entre las comunidades del norte del Cauca, mientras las autoridades buscan contener la acción de las estructuras armadas y recuperar el control territorial en las zonas más afectadas por la confrontación.
Las investigaciones quedaron en manos de las autoridades competentes, mientras el Ejército anunció la continuidad de sus operaciones en el área de La Salvajina para intentar establecer desde dónde fue realizado el ataque y ubicar a los responsables.