La violencia contra las comunidades campesinas y los servicios sanitarios volvió a generar preocupación en el norte del departamento del Cauca, Colombia: en el municipio de Suárez, sujetos armados y portando camuflados ingresaron al centro asistencial local y asesinaron a un paciente que se encontraba allí para recibir atención médica, un hecho que desencadenó temor entre los trabajadores sanitarios, incluso varios médicos presentaron su renuncia.
Registrado el caso, y gracias al información aportada por líderes sociales, la víctima fue identificada como Javier Antonio Delgado Carabalí, de 40 años de edad, quien trabajaba como minero en una mina ubicada en el sector conocido por los lugareños como El Desquite.
Y es que este ciudadano acudió al establecimiento médico para que le realizaran una curación en un tobillo, pero su permanencia en el lugar terminó en tragedia cuando esos sujetos armados irrumpieron en las instalaciones y abrieron fuego contra él, delante de médicos, enfermeras y personal administrativo.
El reporte médico que compartieron las autoridades establece que Delgado Carabalí recibió diez heridas por arma de fuego en diferentes partes del cuerpo. La información conocida indica que los agresores entraron al centro asistencial, buscaron entre los pacientes y atacaron al minero.
“Las circunstancias del homicidio y los motivos que llevaron a los responsables a cometer el crimen deberán ser establecidos por las autoridades judiciales”, agregaron los líderes sociales al exponer que este caso muestra la intensidad de la guerra que se registra en esta parte del país.
Mientras tanto, la Administración Municipal de Suárez expresó que, antes del asesinato, también se habría registrado una situación de intimidación contra el personal de una ambulancia que trasladaba a un paciente en condición de urgencia vital.
De acuerdo con el pronunciamiento oficial, el vehículo fue interceptado hacia las 11:00 de la mañana por hombres armados que intimidaron a sus ocupantes y revisaron la ambulancia antes de permitir que continuara su recorrido.
Aproximadamente diez minutos después, hacia las 11:10 a. m., se produjo la incursión armada en el centro asistencial. Allí, los sujetos habrían buscado a Delgado Carabalí entre las personas que recibían atención médica y le dispararon.
Estos dos episodios encendieron las alarmas sobre las condiciones de seguridad en las que trabajan los equipos sanitarios y sobre los riesgos que enfrentan los pacientes que acuden a los establecimientos de salud en medio de la compleja situación de orden público del departamento.
La Alcaldía rechazó los hechos y recordó que los hospitales, las ambulancias, los profesionales sanitarios y las personas que reciben atención médica deben contar con protección. Además, exigió que cesen las acciones que ponen en peligro la vida y la integridad de quienes cumplen labores humanitarias.
A raíz de esta situación, la secretaria de Salud del Cauca, Carolina Camargo, confirmó que varios médicos del centro asistencial de Suárez presentaron su renuncia después del asesinato, de ahí que la decisión de los profesionales refleja la preocupación que genera la exposición del personal sanitario a situaciones de violencia dentro de espacios destinados a salvar vidas.
La salida de los galenos también plantea serios interrogantes sobre la continuidad y la capacidad de atención a las comunidades de esta zona del norte del Cauca, especialmente cuando se presentan emergencias que requieren asistencia inmediata o traslados a centros de mayor complejidad, más cuando la zona aún es controlada por grupos armados al margen de la ley, como son las disidencias de las Farc.
Camargo informó, además, que durante 2026 se han registrado 21 ataques contra la misión médica en el Cauca. Estos hechos representan una amenaza para quienes prestan servicios de salud y para las comunidades que dependen de ellos, particularmente en territorios afectados por la confrontación armada.