Un caso de violencia prendió las alertas en el norte del departamento del Cauca. En la vereda El Trapiche, ubicada en la zona indígena de Tacueyó, área rural del municipio de Toribío, la activación de un artefacto explosivo improvisado dejó cinco comuneros heridos.

La delicada situación se dio en medio de una jornada de trabajo social entre los pobladores de la zona, evidenciando una vez más los riesgos que enfrentan las comunidades rurales en las áreas afectadas por la guerra abierta entre la fuerza pública y los grupos armados al margen de la ley, como son las disidencias de las Farc.

Las disidencias de las Farc son las que tienen una marcada presencia en municipios como Toribío, Cauca. | Foto: AFP or licensors

La emergencia se registró sobre las 10:00 de la mañana de este martes 31 de marzo de 2026, cuando un grupo de comuneros nasa adelantaba una minga en una finca cafetera, esto con el fin de sacar sus proyectos productivos.

De acuerdo con versiones de los integrantes del Consejo Regional Indígena del Cauca, Cric, varios jóvenes que realizaban labores de limpieza con guadaña activaron accidentalmente el explosivo, que se encontraba oculto entre los cultivos de café. La poderosa detonación no solo dejó gravemente herido a un comunero, sino que también alcanzó a otros cuatro indígenas que trabajaban en un área cercana del predio.

Y es que la escena generó pánico entre los cerca de 20 participantes de la jornada, quienes de inmediato suspendieron las actividades para auxiliar a los heridos. En medio de las dificultades propias de la zona, como la falta de vías en buenas condiciones y limitaciones en las comunicaciones, fueron los mismos comuneros quienes organizaron el rescate, improvisando el traslado de los heridos hasta el puesto de salud de la población de Tacueyó.

Las comunidades indígenas del norte del Cauca están atrapadas en medio de la intensa guerra entre las disidencias de las Farc y la fuerza pública. | Foto: AFP or licensors

El caso más delicado es el de comunero nasa Luis Fernando Pechené, de 18 años de edad, quien debido a la gravedad de sus heridas tuvo que ser remitido a la Clínica Valle del Lili de la ciudad de Cali, donde permanece bajo observación médica, toda vez que su estado es crítico. Junto a él, resultaron lesionados Daniel Felipe Cañas, Andrés Felipe Cañas, Yerzy Jovián Medina y Gildardo Medina, este último presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda.

Este hecho no es aislado, denunciaron los integrantes del Cric. Apenas cinco días antes, el 26 de marzo, una minga de mayor envergadura tuvo que ser suspendida tras la presencia de un actor armado en la zona, situación que ya había generado preocupación entre los habitantes. La reciente explosión profundiza el temor colectivo y refuerza las denuncias sobre los riesgos latentes en el territorio.

Líderes comunitarios han señalado la ausencia de instituciones encargadas de la protección de los derechos humanos y la falta de acciones de verificación en el área afectada, pese a la gravedad de lo ocurrido. Advierten que la presencia de artefactos explosivos en zonas de trabajo agrícola representa una amenaza permanente para la vida de los campesinos e indígenas.

El impacto va más allá de las heridas físicas. En Tacueyó, la minga no solo es una actividad productiva, sino un pilar de organización social, cooperación y resistencia comunitaria. Habitantes de la vereda El Trapiche aseguran que existe incertidumbre sobre el regreso a las parcelas y la continuidad de estas jornadas colectivas, ante el riesgo de nuevos explosivos ocultos.

Mientras tanto, la comunidad exige respuestas urgentes por parte del Estado, así como garantías de seguridad que permitan retomar sus actividades sin poner en riesgo la vida. Lo ocurrido deja en evidencia una realidad persistente en varias regiones del país: territorios donde la guerra sigue latente, incluso en medio de labores cotidianas como cultivar la tierra.

Los integrantes del Concejo Regional Indígena del Cauca, Cric, fueron los encargados de reportar este caso. | Foto: Francisco Calderón