La intensidad del conflicto armado en el departamento del Cauca y otras zonas del suroccidente colombiano vuelve a encender las alarmas humanitarias. Durante ese jueves 30 de abril, se registraron nuevos enfrentamientos entre tropas del Ejército Nacional y disidentes de las Farc en la vía que conduce hacia el sector de La Fonda, en el municipio de El Patía, situación que causa temor entre la población civil y un aumento sostenido del desplazamiento forzado.

"Entre el 24 y el 28 de abril, el Cauca, Valle y Nariño vivieron una ofensiva sin precedentes. 35 acciones violentas, 19 municipios afectados y una huella de dolor que no se borra", denunció Indepaz. | Foto: Ejército Nacional

“El Bordo, que es la cabecera municipal es un pueblo fantasma en las noches, es real que terror que sentimos en salir a esas horas, incluso, da mucho miedo viajar a la ciudad de Popayán porque es real de que el control de la carretera está en manos de los grupos armados ilegales”, expresó un reconocido comerciante de esa población al exponer que a raíz de todos estos hechos fue imposible asistir a un actividad comercial a la ciudad de Cali.

Por eso, y de acuerdo con reportes de las comunidades de la zona, al menos 70 familias permanecen desplazadas desde el pasado sábado 25 de abril en inmediaciones de la vereda Achinte, a las afueras de El Bordo, cabecera municipal de El Patía. Las personas afectadas aseguran que no han recibido atención oportuna por parte de entidades como la Defensoría del Pueblo o la Unidad para las Víctimas, pese a las precarias condiciones en las que se encuentran.

A esta emergencia se suma la posible llegada de más de 80 familias provenientes del consejo comunitario de Guacimal, quienes estarían huyendo de las confrontaciones armadas que persisten en la zona.

Desde el viernes 24 de abril, el suroccidente colombiano atraviesa una arremetida violenta marcada por múltiples ataques terroristas que ya dejan al menos 21 personas muertas y más de 50 lesionadas. Mientras avanzan las investigaciones por los hostigamientos, el uso de drones y la activación de explosivos, el ministro de Defensa anunció la adopción de nuevas medidas para reforzar la seguridad en la región. | Foto: Francisco Calderón

Mientras tanto, las Fuerzas Militares mantienen una ofensiva sostenida contra las estructuras ilegales que delinquen en el suroccidente del país. El comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López Barreto, lidera operaciones en los departamentos de Cauca, Valle del Cauca y Nariño, enfocadas en debilitar a las disidencias de las Farc al mando de alias Iván Mordisco.

Según el alto oficial, durante el fin de semana fueron neutralizados 10 integrantes de estos grupos armados, además de la destrucción de 17 artefactos explosivos, la incautación de más de 100 cartuchos y el decomiso de cerca de 900 kilogramos de clorhidrato de cocaína.

El balance entregado por las autoridades también revela que, en lo corrido de 2026, se han logrado neutralizar 623 intentos de acciones terroristas en esta región del país, lo que evidencia tanto la magnitud de la amenaza como la persistencia de los grupos armados en mantener su accionar violento. Sin embargo, para las comunidades, estas cifras contrastan con la realidad diaria de miedo, desplazamiento y falta de atención institucional, en medio de una guerra que sigue golpeando con fuerza al Cauca y al suroccidente colombiano.

Desde el uso de drones contra civiles hasta la masacre en la vía Panamericana, estos hechos no son solo cifras; son la prueba de una profunda degradación moral de los grupos armados que atacan a quienes dicen representar. | Foto: Francisco Calderón