La investigación por la muerte de Valeria Afanador, la niña de 10 años que desapareció el 12 de agosto tras salir, sin explicación aparente, del Gimnasio Campestre Los Laureles durante la jornada escolar, dio un giro significativo.
La Fiscalía anunció la imputación de cargos contra dos docentes de la institución por el delito de homicidio culposo, al considerar que habrían incurrido en una omisión de sus deberes de vigilancia y protección.
Según el ente acusador, los profesores tendrían responsabilidad por las fallas en los controles que debían garantizar la seguridad de la menor dentro del plantel educativo.
Sin embargo, la decisión no dejó plenamente satisfechas a las víctimas. La familia de Valeria también solicitó que fuera vinculada al proceso la rectora del colegio, Sonia Ochoa Ochoa, al considerar que conocía presuntas deficiencias de seguridad en las instalaciones.
La petición se fundamenta en la existencia de unas reparaciones cubiertas con polisombras que, según la denuncia, habrían facilitado la salida de estudiantes del establecimiento. De hecho, la familia aseguró que un día antes de su desaparición, Valeria les comentó que “por el hueco se había volado un niño de quinto”.
Frente a esa solicitud, Francisco Bernate, presidente del Colegio de Abogados Penalistas de Colombia y apoderado de la institución educativa, reconoció el dolor de los familiares, pero cuestionó la viabilidad jurídica de la pretensión.
“Respetamos esta posición; por supuesto que se compadece con el rol de los apoderados de víctimas, es apenas entendible. Pero, jurídicamente, no es procedente”, afirmó Bernate.
La desaparición de Valeria ocurrió el 12 de agosto y desencadenó una intensa búsqueda que se prolongó durante 17 días. Finalmente, su cuerpo fue encontrado en la zona de Río Frío, en jurisdicción del municipio de Cajicá, Cundinamarca.
De acuerdo con los hallazgos del Instituto Nacional de Medicina Legal, la menor murió el mismo día de su desaparición. El examen forense descartó signos de violencia física y estableció que la causa de muerte fue “ahogamiento o sumersión en medio líquido”, luego de que aspirara e ingiriera agua y residuos de pantano.
Asimismo, el informe señaló la presencia de cambios de adipocira, una alteración asociada a la permanencia prolongada de un cuerpo en ambientes húmedos, lo que evidenció que la niña permaneció en contacto constante con el agua hasta el momento de su hallazgo en Río Frío.
*Con información de Colprensa