La violencia contra las comunidades indígenas volvió a golpear al oriente del departamento del Cauca. Ferney Pacho, joven integrante de la guardia indígena y miembro del territorio Çxab Wala Vitoncó, en el municipio de Páez, fue asesinado en circunstancias que son materia de investigación y que nuevamente ponen en evidencia el riesgo que enfrentan los liderazgos comunitarios en esta zona del departamento.

Omaria Pancho Sanza, lideresa de la Mesa Municipal de Víctimas de Inzá y comunera del Resguardo Indígena de Santa Rosa de Capicisco, fue asesinada en un ataque armado ocurrido en la vereda Quiguanas. Este hecho sucedió en el pasado mes de junio. | Foto: Alcaldía de Inzá, Cauca

De acuerdo con la denuncia presentada por las autoridades indígenas, Ferney Pacho se encontraba con otro joven cuando ambos habrían sido interceptados y retenidos por integrantes de un grupo armado ilegal. Posteriormente, Ferney habría sido asesinado, mientras que el otro joven permanecería retenido, según la información conocida por las comunidades.

Ante la gravedad de los hechos, las autoridades indígenas y el equipo de Derechos Humanos adelantan las acciones necesarias para activar una acción humanitaria que permita establecer el paradero del joven que continúa retenido y garantizar su regreso con vida a su familia y comunidad.

También se busca establecer con precisión qué grupo armado estaría detrás de la retención y asesinato, así como las circunstancias en las que ocurrieron los hechos. En el municipio de Páez existe presencia y accionar de diferentes estructuras armadas, entre ellas el Frente Dagoberto Ramos del Estado Mayor Central, situación que ha incrementado los riesgos para la población civil.

La situación es especialmente preocupante para las comunidades indígenas, que además de enfrentar homicidios y amenazas deben soportar presiones relacionadas con el control territorial, el reclutamiento de menores y las restricciones a la movilidad.

La Defensoría del Pueblo ha advertido precisamente sobre el riesgo de reclutamiento, uso y utilización de niños, niñas y adolescentes por parte de estructuras armadas en esta región. En Páez, las alertas han señalado riesgos asociados a la presencia del Frente Dagoberto Ramos, en un contexto marcado por vulnerabilidades sociales, económicas y territoriales.

El asesinato de Ferney Pacho se suma a una preocupante estadística nacional. Durante el primer semestre de 2026, la Defensoría del Pueblo contabilizó 78 líderes y lideresas sociales asesinados en Colombia, de los cuales 19 casos correspondieron al Cauca, departamento que ocupó el primer lugar nacional en ese periodo.

Los registros de Indepaz también muestran la dimensión de la crisis. Para finales de julio, la organización había reportado 85 líderes sociales asesinados en el país durante 2026. Posteriormente, el asesinato de un líder indígena en Florida, Valle del Cauca, fue identificado por Indepaz como el caso número 88.

De acuerdo con la denuncia, al parecer, dos jóvenes fueron interceptados y retenidos por un grupo armado al margen de la ley. En medio de los hechos, uno de ellos habría sido asesinado, mientras que el otro permanece retenido por los integrantes de un grupo armado ilegal. | Foto: Getty Images

La ficha difundida sobre Ferney Pacho lo identifica como el líder social número 90 asesinado en Colombia durante 2026, una cifra que refleja la gravedad de la violencia contra quienes ejercen labores de liderazgo y defensa de sus comunidades.

En el Cauca, donde durante 2025 fueron asesinados 40 líderes sociales, la situación continúa generando preocupación entre organizaciones indígenas, campesinas y defensoras de derechos humanos.

Las autoridades indígenas de Páez exigieron garantías para la vida y la integridad de sus comunidades y reclamaron que el asesinato de Ferney Pacho no quede en la impunidad. Mientras tanto, el territorio permanece bajo tensión y las comunidades esperan acciones que permitan recuperar al joven que continúa retenido y esclarecer el crimen de un integrante de la Guardia Indígena que, como tantos otros líderes en Colombia, terminó convertido en víctima de la violencia que persiste en los territorios.

En municipios como Inzá y Páez-Belalcázar, en el oriente del Cauca, se presenta una intensa confrontación entre grupos armados al margen de la ley. | Foto: El País