Las autoridades investigan el asesinato de Efraín Quesada Urrego, un guardia del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), quien murió luego de ser atacado a tiros cuando se dirigía a iniciar su jornada laboral en la cárcel de máxima seguridad de Palogordo, ubicada en zona rural del municipio de Girón, Santander.
El funcionario, de 54 años, llevaba más de diez años vinculado al sistema penitenciario. El ataque ocurrió hacia las 6:20 de la mañana de este jueves 6 de agosto, mientras se desplazaba en motocicleta por la vía de acceso al centro carcelario.
De acuerdo con la información conocida, dos hombres que también se movilizaban en motocicleta lo interceptaron y abrieron fuego en su contra. Quesada Urrego recibió tres impactos de bala, uno de ellos en el tórax, lesión que comprometió gravemente su estado de salud.
Habitantes del sector auxiliaron al funcionario y lo trasladaron de urgencia hasta la Clínica Foscal, en Floridablanca, donde fue sometido a una intervención quirúrgica. Sin embargo, pese a los esfuerzos del personal médico, falleció horas después debido a la gravedad de las heridas.
La cárcel de Palogordo está ubicada en una zona rural de Girón y el trayecto hasta el penal se realiza por una vía destapada. Según han manifestado integrantes del cuerpo de custodia, los funcionarios recorren diariamente entre 40 y 45 minutos para llegar a sus puestos de trabajo.
El homicidio ha generado preocupación entre los trabajadores del Inpec, quienes aseguran que desde 2025 han denunciado amenazas provenientes de internos considerados de alta peligrosidad recluidos en ese establecimiento penitenciario. De acuerdo con sus denuncias, durante los últimos meses también han circulado panfletos intimidatorios dirigidos contra integrantes del cuerpo de custodia.
Tras conocerse el crimen, representantes sindicales insistieron en que las advertencias sobre los riesgos que enfrentan los guardianes habían sido puestas en conocimiento de las autoridades. Óscar Robayo, vocero del sindicato del Inpec, afirmó que existían alertas previas y cuestionó la respuesta institucional frente a las amenazas denunciadas por los funcionarios.
Dentro de las hipótesis que analizan los investigadores, una de las líneas de trabajo apunta a determinar si el ataque estaría relacionado con integrantes de la estructura criminal conocida como Los Costeños, algunos de cuyos miembros permanecen recluidos en el patio 10 de la cárcel de máxima seguridad de Palogordo. No obstante, esta posibilidad hace parte de las investigaciones y aún no ha sido confirmada por las autoridades.
Ante lo ocurrido, las autoridades convocaron un consejo extraordinario de seguridad para evaluar nuevas medidas de protección destinadas al personal del Inpec que presta sus servicios en el establecimiento penitenciario.
Los funcionarios esperan que, tras este hecho, se adopten acciones que refuercen su seguridad y reduzcan los riesgos a los que aseguran estar expuestos durante el cumplimiento de sus labores.