Hoy, los cambios también se sienten en las aulas. Cada vez son más los jóvenes que pueden estudiar cerca de sus hogares, acceder a programas que antes no existían en sus municipios y hacerlo sin que el costo de la matrícula sea una barrera para sus familias. Esa transformación, que hace pocos años parecía difícil de alcanzar, empieza a reflejarse en la vida cotidiana de miles de jóvenes del Valle del Cauca.
Sin embargo, este panorama no siempre fue así. Durante años, las instituciones públicas enfrentaron limitaciones financieras que restringieron su capacidad de crecimiento y ampliación de cobertura. Hoy, el departamento cuenta con uno de los sistemas públicos de educación superior más amplios y diversos del país. Por un lado, están las universidades públicas, como la del Valle y la del Pacífico; por otro, las instituciones técnicas, tecnológicas y universitarias, como la Institución Universitaria Antonio José Camacho, la UCEVA, la UTEDE, la Escuela Nacional del Deporte, Bellas Artes, el INTEP de Roldanillo y la IUIPC.
Durante años, las instituciones públicas de educación superior del Valle del Cauca enfrentaron serias limitaciones financieras. En el caso de las universidades públicas, como la Universidad del Valle, el sistema de educación superior arrastraba a nivel nacional un déficit cercano a los $18 billones. Esta situación desembocó en las grandes movilizaciones estudiantiles de 2018, que fueron fuertemente reprimidas en distintas regiones del país. Por otro lado, las instituciones técnicas y tecnológicas públicas recibían recursos muy limitados de la Nación. En la práctica, esto significaba que miles de estudiantes y sus familias tenían que asumir buena parte de los costos de funcionamiento de instituciones que, aunque eran públicas, dependían del cobro de matrículas para poder sostenerse.
Ese panorama comenzó a cambiar con la llegada del gobierno del presidente Gustavo Petro, que impulsó un aumento significativo de los recursos para la educación superior pública y convirtió la política de gratuidad en un programa permanente de financiación.
Cuatro años después el panorama es distinto
La inversión del Gobierno del Cambio, a través del Ministerio de Educación Nacional, en las instituciones públicas de educación superior del Valle del Cauca aumentó más del 50 % en apenas cuatro años. Las transferencias de la Nación pasaron de $ 748 mil millones en 2022 a más de $ 1,1 billones en 2026. Este fortalecimiento financiero coincidió con la consolidación de la política de gratuidad como un programa permanente de financiación pública.
Los resultados empiezan a reflejarse en las cifras del sistema. Entre 2022 y 2026- 1 (preliminar) ingresaron 18.000 nuevos estudiantes a las instituciones públicas del departamento. La cobertura de educación superior pasó de 45,0 % en 2022 a 47,2 % en 2024, mientras que más del 95 % de los estudiantes cursan sus programas sin pagar matrícula. Detrás de esas cifras hay una realidad menos visible, más de 148.000 familias vallecaucanas dejaron de asumir uno de los gastos que históricamente representó mayores dificultades para acceder a la educación superior.
La Institución Universitaria Antonio José Camacho es un buen ejemplo de cómo una institución pública puede aprovechar el fortalecimiento de la financiación estatal para crecer y atender a más estudiantes. Más allá de los avances temporales que se dieron en años anteriores con programas de matrícula cero dirigidos a algunos sectores de la población, la diferencia de los últimos años radica en que la gratuidad fue convertida en una política de Estado con financiación permanente y recursos incorporados a la base presupuestal de las instituciones. Gracias a ello, la UNIAJC ha podido consolidar proyectos como el nuevo Edificio Inteligente, una obra cercana a los $75.000 millones que permitirá recibir a más jóvenes en condiciones más dignas, con mejores espacios para estudiar e investigar.
Actualmente se ejecutan o se encuentran financiados doce proyectos estratégicos de infraestructura universitaria. Entre ellos están la nueva sede de la Universidad del Valle en Sevilla, con una inversión de $12.000 millones y entrega prevista para agosto de 2026; la nueva sede de Univalle en Tuluá, con una inversión cercana a los $20.000 millones y entrega prevista para 2026; el Multicampus de la Ladera en Cali, una inversión cercana a los $45.000 millones que comenzó actividades en las instalaciones que pertenecieron a la Universidad Libre y que pasará de cerca de 200 estudiantes a más de 700 durante el próximo semestre; la ampliación del restaurante universitario de Meléndez, una inversión de $10.000 millones, para la cual fueron asignados recursos en 2026; y la nueva biblioteca del INTEP de Roldanillo, una obra cercana a los $30.000 millones cuya entrega está prevista para diciembre.
A esta lista se suma un proyecto que puede redefinir el acceso a la educación superior en el oriente de Santiago de Cali. A pesar del compromiso anunciado por la Alcaldía para entregar el lote requerido, a la fecha esa obligación no se ha cumplido. Sin embargo, el proyecto sigue adelante: ya existen $100.000 millones reservados para la construcción de la Universidad del Oriente y su desarrollo no depende de que la administración municipal honre finalmente esa promesa.
Un gobierno también se define por la manera en que trata a su juventud. Frente a épocas en las que la respuesta a las demandas estudiantiles fue la represión y la estigmatización, hoy existe una apuesta por garantizar oportunidades reales a través de la educación.
La gratuidad permite que miles de jóvenes estudien sin que el costo de la matrícula sea una barrera, mientras que el fortalecimiento financiero de las instituciones públicas les permite ponerse al día en infraestructura, tecnología y calidad académica.
Estos avances reflejan el compromiso del Gobierno con una educación pública más incluyente, gratuita y de calidad, que permita cerrar brechas territoriales y garantizar que miles de jóvenes del Valle del Cauca puedan estudiar, graduarse y aportar al desarrollo de sus comunidades.
Es así, como la educación sigue siendo una de las principales apuestas para construir un país con más oportunidades, equidad y justicia social.