Aunque puede afectar a cualquier persona, es más común en quienes tienen piel clara, antecedentes familiares de cáncer de piel o exposición prolongada a la radiación ultravioleta. Lo bueno es que, cuando se detecta a tiempo, la mayoría de los cánceres de piel tienen un tratamiento exitoso.

El Dermatólogo Oncólogo y Cirujano Dermatológico de la Clínica de Occidente, Andrés Mauricio López López, ofreció un panorama general sobre el cáncer de piel, sus tipos más frecuentes, las afectaciones que puede generar y las medidas para prevenirlo.

En primer lugar, explicó que existen diferentes tipos de cáncer de piel, pero los más frecuentes son; el carcinoma basocelular, el carcinoma escamocelular y el melanoma.

El carcinoma basocelular es el más común y suele aparecer en zonas expuestas al sol como la cara, nariz, orejas y cuello. Generalmente se presenta como una lesión brillante, una herida que no cicatriza o una pequeña protuberancia rosada. Aunque rara vez produce metástasis, puede crecer y destruir tejidos cercanos si no se trata oportunamente.

El carcinoma escamocelular es el segundo cáncer de piel más frecuente. Puede manifestarse como una placa roja, áspera o una lesión costrosa que sangra con facilidad. Tiene un comportamiento más agresivo que el carcinoma basocelular y, en algunos casos, puede extenderse a otros órganos si no se diagnostica y trata a tiempo”, contó el experto.

Por otro lado, el melanoma es el cáncer de piel más agresivo y potencialmente mortal. Se origina en los melanocitos, que son las células encargadas de producir el pigmento de la piel. Aunque representa un menor porcentaje de los cánceres cutáneos, es responsable de la mayoría de las muertes relacionadas con esta enfermedad debido a su capacidad de diseminarse rápidamente a otros órganos.

Imágenes diagnosticas, consulta con especialistas, laboratorio, rehabilitación física y cardíaca entre otros servicios que brinda la Clínica de Occidente. | Foto: El País

El melanoma puede aparecer sobre un lunar previo o surgir como una nueva lesión en la piel. Puede desarrollarse en cualquier parte del cuerpo, incluso en áreas que no están constantemente expuestas al sol, en Colombia es frecuente que aparezca en la espalda, piernas, palmas, plantas o en las uñas.

Su detección temprana es fundamental, ya que en etapas iniciales el tratamiento suele ser curativo mediante cirugía.

Para ello, López aseguró que existen varios signos de alarma que deben alertar a los pacientes sobre la posibilidad de un melanoma. Y así mismo, explicó uno de los métodos más utilizados para reconocer lesiones sospechosas es la regla del ABCDE de los lunares:

A de Asimetría: una mitad del lunar no es igual a la otra.

B de Bordes: los bordes son irregulares, mal definidos.

C de Color: el lunar presenta varios colores como negro, café, rojo, azul o blanco.

D de Diámetro: lesiones mayores de 6 milímetros deben ser evaluadas, aunque melanomas pequeños también pueden existir.

E de Evolución: cualquier cambio en tamaño, forma, color o síntomas como picazón o sangrado es una señal de alarma.

Además del ABCDE, es importante prestar atención a lesiones que no cicatrizan, sangran espontáneamente, crecen rápidamente o presentan cambios recientes. Muchas veces los pacientes notan ‘un lunar diferente’ al resto de sus lunares, lo que también puede ser un dato importante.

ABCDE de los lunares. | Foto: El País

Cabe resaltar que la prevención juega un papel fundamental en la disminución del riesgo de cáncer de piel. De acuerdo con el experto, es recomendable evitar la exposición solar intensa entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde, utilizar protector solar de amplio espectro todos los días, reaplicarlo cada 2 o 3 horas y usar medidas físicas como sombreros, gafas y ropa con protección UV. También es importante evitar las cámaras de bronceo, ya que aumentan significativamente el riesgo de melanoma.

Realizar autoexámenes periódicos de la piel permite detectar lesiones sospechosas de manera temprana. Revisar la piel frente a un espejo y observar cambios en lunares o manchas puede marcar la diferencia entre un diagnóstico precoz y una enfermedad avanzada. Asimismo, las personas con antecedentes familiares de melanoma o múltiples lunares deben acudir regularmente a valoración dermatológica.

“El diagnóstico temprano salva vidas. Un cáncer de piel detectado a tiempo tiene muchas más posibilidades de tratamiento exitoso y recuperación completa. Por eso, ante cualquier lesión sospechosa, lunar cambiante o herida que no cicatrice, es fundamental consultar con un especialista”, afirmó López.

Y finalmente, extendió la invitación para que las personas estén alertas a las señales de su cuerpo. Un lunar que cambia, una lesión que sangra o una herida que no cicatriza podrían ser signos tempranos de cáncer de piel.

Si notas cualquier cambio sospechoso en tu piel, consulta de inmediato con un dermatólogo oncólogo. Una valoración especializada puede marcar la diferencia entre un diagnóstico temprano y una enfermedad avanzada. Tu piel merece atención, prevención y cuidado profesional”, puntualizó el experto.