Hablar de sostenibilidad ya no significa únicamente reducir emisiones o proteger los recursos naturales. Hoy, ser una empresa sostenible implica entender que el crecimiento solo es posible cuando también se genera valor para sus grupos de interés. Esa visión está redefiniendo la competitividad empresarial y marcando el rumbo de las organizaciones que aspiran a permanecer vigentes en el largo plazo.
Un ejemplo de ello es Colombina, compañía vallecaucana que recientemente fue reconocida como la cuarta empresa de alimentos con mejores prácticas de sostenibilidad en el mundo, según el Sustainability Yearbook 2026 de S&P Global. Este año completó diez años consecutivos dentro del Top 10, un resultado que evidencia que la sostenibilidad no se construye con acciones aisladas, sino con una estrategia consistente a lo largo del tiempo.
Este reconocimiento es el resultado de acciones concretas dentro de las cuales se destacan que en los últimos años la compañía ha reducido en un 45 % su huella de carbono por tonelada producida y en un 30 % su consumo de agua, gracias a inversiones en eficiencia energética, innovación y optimización de procesos. Hoy, el 100 % de la energía eléctrica utilizada en sus operaciones en Colombia proviene de fuentes renovables certificadas y tres de sus plantas cuentan con proyectos de generación de energía solar que continúan fortaleciendo la transición hacia una producción más limpia.
La economía circular también hace parte de esta transformación. Todas las plantas de producción de Colombina en Colombia cuentan con certificación Basura Cero y actualmente cerca del 84 % de los residuos generados son aprovechados, demostrando que es posible producir de manera más eficiente mientras se reduce el impacto ambiental.
Pero la sostenibilidad también se construye fortaleciendo a quienes hacen parte de la cadena de valor. Desde hace más de quince años, el programa Big Brother acompaña a pequeñas y medianas empresas (proveedores, clientes y emprendedores locales de sus zonas de influencia) mediante la transferencia de conocimiento y buenas prácticas empresariales. A la fecha, esta iniciativa ha impactado a 210 organizaciones, impulsando su productividad y competitividad. Hoy el 36 % de los proveedores que hacen parte de este programa ha logrado iniciar procesos de exportación y muchas de ellas han replicado el modelo con sus propios proveedores, generando un efecto multiplicador en la creación de oportunidades.
Ese compromiso también se refleja en las comunidades. A través del mecanismo de Obras por Impuestos, Colombina entregó $4000 millones de pesos en equipos médicos de alta tecnología al Hospital San Antonio de Roldanillo, fortaleciendo la capacidad de atención en salud para miles de habitantes del norte del Valle del Cauca. Paralelamente, la compañía continúa promoviendo entornos laborales más equitativos mediante iniciativas desarrolladas junto con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), orientadas a fortalecer la productividad, la igualdad de oportunidades y el diálogo social.
En una región como el Valle del Cauca, donde el desarrollo empresarial ha estado estrechamente ligado al progreso de las comunidades, estos resultados demuestran que la sostenibilidad puede convertirse en un motor de competitividad y bienestar. No se trata únicamente de obtener reconocimientos internacionales, sino de demostrar que las empresas colombianas pueden competir al más alto nivel mundial mientras generan impactos positivos para la sociedad y el medio ambiente.
A pocos años de cumplir un siglo de historia, Colombina reafirma que la sostenibilidad no es un destino, sino una forma de hacer empresa. Una forma de crecer responsablemente, de innovar pensando en las próximas generaciones y de demostrar que el éxito empresarial adquiere mayor valor cuando contribuye al desarrollo de toda una región.