La transformación de comportamientos frente al manejo de residuos se consolidó como uno de los ejes de trabajo de Ciudad Limpia en distintos territorios del país. Más allá de la operación del servicio de aseo, la empresa desarrolla procesos pedagógicos y comunitarios que buscan fortalecer la cultura ciudadana, la economía circular y la corresponsabilidad.

“En Ciudad Limpia prestamos nuestro servicio con total normalidad y responsabilidad todos los días, pero nuestro propósito va mucho más allá de la recolección de residuos. Desde hace varios años asumimos un compromiso genuino con el desarrollo social de Cali y con la transformación de los territorios más vulnerables de la ciudad”, afirmó Eduardo Paredes, CEO de la organización.

Educación ambiental y trabajo comunitario

La educación ambiental se posiciona como uno de los pilares centrales de la estrategia. A través de estos procesos, la empresa promueve la correcta clasificación de residuos, el consumo consciente y el reconocimiento del reciclador de oficio como actor clave dentro de la economía circular.

Jorge Perdomo, director de Desarrollo Sostenible de Ciudad Limpia, explicó que el modelo se articula en cuatro ejes: “educación ambiental, que cambia comportamientos; dignificación del reciclador de oficio, que impulsa la economía circular; articulación con la comunidad, que crea confianza y alianza; y transformación de territorios, que mejora los espacios y la calidad de vida de las personas”.

Este enfoque también incluye el trabajo directo con recicladores, con el propósito de fortalecer sus capacidades sociales, económicas y ambientales, así como su inclusión en dinámicas comunitarias.

Niños participan en actividades pedagógicas que promueven hábitos responsables frente al manejo de residuos y fortalecen la educación ambiental desde edades tempranas. | Foto: El País.

Iniciativas con comunidades, colegios y organizaciones sociales promueven la correcta clasificación de residuos y fortalecen el liderazgo local, impulsando la sostenibilidad y la transformación de los territorios, con resultados visibles en la recuperación de espacios, el trabajo colectivo y la generación de nuevas oportunidades.

En Cali, estos procesos han tenido un alcance significativo. Más de 10.000 personas han participado en programas de gestión social, mientras que más de 3800 niños y niñas han sido formados a través de iniciativas de educación ambiental. A esto se suma la conformación del colectivo de paqueros en la Comuna 20, que ha fortalecido el trabajo comunitario en el territorio.

Residuos que se convierten en oportunidades

En la comuna 20 de la ciudad de Cali, los procesos comunitarios generan resultados visibles en el territorio. Allí se construyeron cinco parques con madera plástica, a partir de material recolectado por las mismas comunidades tras procesos de educación ambiental, beneficiando a más de 48.000 habitantes del sector de ladera.

Estas iniciativas se complementan con acciones que han permitido transformar más de 300 toneladas de residuos orgánicos en abono, lo que contribuye a reducir el volumen de residuos y a generar ingresos para líderes comunitarios.

La empresa también impulsa procesos de formación dirigidos a más de 300 mujeres de la Comuna 20, con el objetivo de fortalecer emprendimientos sostenibles. Estas iniciativas incluyen la elaboración de jabones, velas, textiles y otros productos, promoviendo la generación de ingresos y el desarrollo local.

Lucero Muñoz, integrante de un colectivo comunitario, destacó el impacto de estos procesos: “Gracias a Ciudad Limpia tenemos lo que tenemos hoy en día, ha traído muchos emprendimientos, muchos cambios a nuestro sector”.

Formación desde la infancia

El componente educativo integra a niños y jóvenes en instituciones educativas, con el objetivo de formar ciudadanos conscientes desde edades tempranas y fortalecer su rol como agentes de cambio.

“Creemos firmemente que una ciudad más limpia también se construye desde la educación, la inclusión y el trabajo conjunto con las comunidades. Por eso, en lugares como la Comuna 20 hemos decidido ir más allá del deber operativo y aportar a procesos que generan bienestar real”, agregó Paredes.

La iniciativa se articula con una estrategia nacional que también registra resultados en otras ciudades. En Bogotá, más de 1700 personas han participado en programas sociales enfocados en la recuperación de espacios y el trabajo con recicladores. En Neiva, la empresa ha desarrollado 1285 procesos pedagógicos y más de 2253 acciones de fortalecimiento de capacidades.