La capital del Valle será escenario de una nueva apuesta educativa: el lanzamiento de la carrera de Ingeniería Biológica de la Universidad de San Buenaventura Cali.
El pregrado, único en la región, surge como respuesta a una necesidad identificada en el territorio y a los retos científicos, sociales y productivos que hoy demandan soluciones desde el aprovechamiento sostenible de materias biológicas.
Su creación está respaldada por los avances del grupo de investigación en biotecnología de la universidad, clasificado en categoría A1 por el Ministerio de Ciencias, cuyos desarrollos evidenciaron la ausencia de este tipo de formación en el Valle del Cauca.
El programa, además, incorpora la bioinformática y la agricultura regenerativa como ejes distintivos, junto con un modelo de formación híbrido y flexible que combina la presencialidad con herramientas tecnológicas.
Para el rector de la Universidad de San Buenaventura Cali, Fray Sergio Iván Rojas Díaz O.F.M., expresó que este programa reafirma su compromiso con el potencial biodiverso del departamento. “Nuestra región, reconocida como el corazón agroindustrial del país, merece una carrera pertinente y de alto valor científico, potenciando una evolución técnica que solo la ingeniería aplicada a los sistemas vivos puede ofrecer. Al integrar este programa a nuestra oferta, no solo estamos abriendo una puerta al futuro de la ciencia, sino que estamos construyendo el puente estratégico que conectará la academia con la reindustrialización verde de nuestro territorio. Con el respaldo de una sólida Facultad de Ingeniería y nuestra identidad franciscana, estamos formando a líderes que traducirán nuestra riqueza natural en soluciones para la industria”.
A su vez, Maribel Amu Bolaños, ingeniera de Materiales y decana de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de San Buenaventura Cali, expresó que la carrera está diseñada para formar ingenieros integrales, éticos y con responsabilidad social, capaces de diseñar y gestionar procesos, productos y sistemas biológicos. Con bases en el manejo de bioinformática, big data y preparado para desarrollar bioproductos, bioinsumos y soluciones de bioremediación y proyectos de investigación desarrollo e innovación.
Respecto a las problemáticas que esta carrera podría abordar en la región, Raúl Alberto Cuervo, coordinador del grupo de investigación de biotecnología y profesor de la Facultad de Ingeniería, explicó que “el ingeniero biológico que se formará en la Universidad de San Buenaventura Cali será capaz de aprovechar residuos biológicos para mitigar el impacto ambiental, así como desarrollar procesos de biorremediación que permitan mejorar suelos, recursos hídricos y condiciones de cultivo”.
Además, destacó que estos profesionales podrán diseñar y optimizar bioproductos a partir de modelaciones biológicas. Como ejemplo, mencionó el control biológico de plagas como la hormiga arriera, una de las principales afectaciones en cultivos, que actualmente se combate con químicos, pero que podría tratarse mediante biocontroladores desarrollados a partir de microorganismos sin generar impactos negativos en el ambiente.
Por su parte, Paul Chavarriaga Aguirre, biólogo de la Universidad del Valle y líder de biotecnología del CIAT, señaló que uno de los principales retos está en el aprovechamiento de los residuos de la caña de azúcar.
“Más allá de la producción tradicional de azúcar y alcohol, hay una oportunidad importante en desarrollar nuevos productos a partir del bagazo”, afirmó, al advertir que este sector requiere alternativas innovadoras para garantizar su sostenibilidad en el futuro.
Asimismo, el experto destacó el potencial de la biotecnología para fortalecer la economía regional, no solo desde el uso de microorganismos, sino también a partir de herramientas como la edición genética.
En términos de impacto, la Ingeniería Biológica de la Universidad de San Buenaventura Cali se perfila como una apuesta con amplio potencial para transformar distintos sectores de la región, desde el agro hasta la sostenibilidad ambiental. Sus aplicaciones no solo abarcan la optimización de procesos productivos, sino también el desarrollo de soluciones innovadoras a partir del aprovechamiento de los recursos biológicos disponibles.
En ese sentido, la decana, Maribel Amu, destacó que “la aplicabilidad de esta ingeniería es muy amplia, lo que se traduce en una alta capacidad de impacto en el entorno, especialmente en una región que requiere soluciones sostenibles y basadas en el conocimiento de su biodiversidad”.
También es importante destacar la calidad del cuerpo docente. De acuerdo con la decana, el programa se apoya en las fortalezas ya consolidadas de la facultad, especialmente en los grupos de investigación de biotecnología y LIDIS, que desde hace más de dos décadas han desarrollado capacidades en áreas como inteligencia artificial, Big Data y biotecnología aplicada.
Este respaldo permite contar con una planta profesoral altamente calificada que ya soporta otros programas de pregrado, maestría y doctorado.
De esta manera, el llamado desde la academia y la investigación es resaltar que la Ingeniería Biológica no solo es una carrera del futuro, sino también una invitación a comprender la vida desde nuevas perspectivas.
“La biología es otra manera de explicar el mundo”, aseguró Chavarriaga, al destacar que esta disciplina permite ir más allá de las explicaciones tradicionales y abrir la puerta a respuestas científicas con impacto tangible.
La invitación es a que más jóvenes se formen con un espíritu creativo, crítico y comprometido, capaces de integrar la biología y la ingeniería para responder a los desafíos actuales de la sociedad.