Hace menos de un mes Juan Camilo Gómez, cadete de tercer año de la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez vivió la hora y 20 minutos más feliz de su vida. El 25 de septiembre del presente año, voló por primera vez como estudiante en una aeronave, lo que le permitió ‘sacar pecho’, pues se sintió honrado por poder volar un avión de la Fuerza Aérea Colombiana, FAC.
“Ese día fue inolvidable. En esa primera misión militar recordé que estaba cumpliendo una de las metas que me propuse al llegar por primera vez a la Fuerza Aérea. Los ojos se me aguaron porque a veces ese momento lo veía muy distante, ya que no es tan fácil llegar a las horas de prácticas, pero verme ahí, en un avión militar volando alto y más cerca de Dios me llenó de mucha alegría”, recalca con emoción el cadete Gómez, quien se encuentra cursando actualmente sexto semestre de Administración Aeronáutica y piloto militar.
La emoción que sintió el alumno Gómez fue parecida a la del capitán Juan Pablo Cruz, cuando su corazón palpitó demasiado rápido al verse muy arriba, en el aire, piloteando un avión hace más de año y medio, cuando aún era estudiante de Aeroccidente. Hoy, ya graduado, cuenta que la emoción que lo invadió y que sigue invadiendo su cuerpo al volar, no la puede explicar con palabras.
De acuerdo con lo que describen estudiantes y profesionales, formarse como piloto requiere de gran pasión, de sentir en las venas una fuerza que les permite volar alto en mente y cuerpo. Y aunque cursen una profesión similar, los pilotos militares y los comerciales están destinados para diferentes misiones, pero la formación académica es parecida, requiere del mismo nivel de dedicación y responsabilidad.
El programa de Piloto Comercial está regulado por la Aeronáutica Civil, entidad encargada de certificar los diferentes centros de entrenamientos de aviación en el país.
“La duración aproximada es de dos años, aunque el estudiante puede terminar en menos tiempo, depende de la disponibilidad económica y del tiempo para las horas de vuelo”, afirma Alba Ladino, coordinadora de la Escuela de Aviación del Pacífico.
“Todo aspirante a ser piloto comercial antes de matricularse debe tener un certificado médico expedido por la Aeronáutica Civil. Una vez se tiene ese certificado y la matrícula con la escuela de aviación, inicia un proceso de formación teórica que dura aproximadamente un semestre, lo que se conoce como curso en tierra. Posteriormente, pasa a la fase de emprender vuelo”, afirma el capitán Édison Grajales, jefe de instructores de tierra de Aeroccidente.
Curso en tierra
Las academias de aviación cuentan con un currículo estándar en la parte teórica y práctica. En este estudian alrededor de 15 materias, entre ellas se encuentra aerodinámica, la cual se enfoca en las leyes físicas para conocer cómo maniobrar la aeronave en cualquier movimiento en el aire, como una turbulencia; meteorología aeronáutica, con la que aprenden a manejar factores del medio ambiente como las nubes, neblina y granizo; performance y planificación de vuelo, para comprender el rendimiento de la aeronave bajo distintas condiciones meteorológicas, y navegación aérea, con el fin de que no se pierdan mientras vuelan.
También, ven materias como motores de aviación, psicología y fisiología de vuelo, radiotelefonía, interdicción aérea, procedimientos operacionales, derecho aéreo, inglés aeronáutico. Algunas escuelas ofrecen clases complementarias como salvamento acuático, natación, primeros auxilios, rescate y defensa personal.
Entrenamiento de vuelo
Después de terminar el curso en tierra, los alumnos inician el entrenamiento de vuelo. En este deben cumplir en total 202 horas de vuelo.
Inician con la fase pre-solo, en la cual vuelan 15 horas con un instructor que les enseña a despegar, aterrizar, hacer circuitos, conocer los aeródromos (pistas) del aeropuerto, entre otros.
Después el alumno estará en capacidad de hacer un vuelo completamente solo, el instructor lo acompaña mediante el radio en tierra. Con esto, el estudiante ya puede realizar la fase de maniobras en la cual se hacen simulaciones de complicaciones tales como si el avión se fuera en picada por fallas mecánicas. Son 65 horas en total en esa fase en las alturas.
Posteriormente, realiza la fase de instrumentos, cumpliendo 35 horas. El alumno se dedica ya no a volar mediante referencias visuales, mirando a través de las ventanas o parabrisas del avión para ubicarse, sino que navega y se guía mediante los instrumentos que están en la cabina.
Igualmente, deben cumplir 5 horas de vuelos nocturnos. “La Aeronáutica Civil solo les permite a las escuelas de aviación de la Costa Caribe y del Valle del Cauca hacer entrenamientos nocturnos, ya que estas regiones cuentan con un relieve plano que permite tener vuelos seguros en la noche”, explica el capitán Grajales.
Por último, realizan 80 horas de vuelo en crucero. En esta fase recorren el país. “A veces se programa para viajar a Santa Marta, Barranquilla, Cartagena, Cúcuta, Bucaramanga y Pasto, son vuelos más largo”, agrega.
Finalmente, presentan un último chequeo con un inspector de la Aeronáutica Civil, quien aprueba si la persona es apta o no para ser un piloto comercial.
“Normalmente el estudiante termina cumplidas las 202 horas, pero esto depende mucho de su desempeño y de la confianza que sienta con la aeronave. Algunos pueden tardar un poco más”, dice Catalina Campo, directora académica de la Academia de Aviación Internacional.
Asimismo, dice que todos los centros de aviación cuentan con un departamento de psicología donde evalúan al estudiante periódicamente “con el fin de mantener en ellos una estabilidad emocional y así poder determinar si el alumno bajo condiciones de estrés puede operar bien la aeronave”.
Para poder realizar las prácticas de vuelo, los estudiantes deben tener las horas pagas, las cuales tienen un valor entre $450.000 y $600.000 cada una.
Sobrevolando la patria
“En la escuela todos entran a formarse como profesionales en una carrera que puede ser Administración Aeronáutica, Ingeniería Mecánica o Informática y Ciencias Militares Aeronáuticas. Adicionalmente, tienen la oportunidad de ser pilotos militares, para ello deben tener ciertas aptitudes, cumplir con un perfil físico, pasar unos rigurosos exámenes médicos y culminar el curso primario y básico satisfactoriamente”, explica el teniente coronel Andrés Botero, comandante del grupo de entrenamiento de vuelo de la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez.
Los alumnos que cursen tercer año, es decir, aquellos que estén en quinto y sexto semestre, deben realizar primero un curso primario que dura entre tres y cuatro meses.
“En el curso primario ven materias básicas como meteorología, navegación, aerodinámica y sistemas del avión. Estas les permiten tener los conocimientos previos antes de llegar a la fase de vuelo”, dice el coronel Botero.
El primer contacto que tienen con una aeronave es en la fase de pre-solo, en esta el cadete aprende a despegar, aterrizar y a dominar el avión con seguridad. Debe volar 15 horas en compañía de un instructor.
Después, debe pasar a la fase progreso. Aquí el alumno aprende a hacer maniobras coordinadas e ir a otros aeropuertos. En esta etapa debe cumplir 30 horas.
Posteriormente, cuando el cadete se encuentren en el último año (séptimo y octavo semestre), debe hacer el curso de Escuelas Básicas, este dura seis meses y debe cumplir 130 horas de vuelo.
“Una vez culminan satisfactoriamente el curso primario y básico se gradúan como pilotos militares y están en capacidad de cumplir con una multiplicidad de misiones en aviación de combate y de transporte, tales como llevar tropas, pasajeros, armamentos, vehículos y comida”, afirma el coronel Botero.
Actualmente, en la Fuerza Aérea hay 1200 pilotos militares. Según el coronel Botero, el Gobierno asume en promedio el 85 % de lo que cuesta formar un piloto militar.