Comer frente a una cámara puede parecer una actividad cotidiana, pero en internet se convirtió en un fenómeno capaz de reunir a miles de espectadores. Se trata del mukbang, un formato de contenido que consiste en transmitir o grabar a una persona mientras consume alimentos y conversa o interactúa con su audiencia.
El fenómeno nació en Corea del Sur a finales de la década de 2000 y, con el crecimiento de las plataformas digitales, comenzó a expandirse por diferentes países. YouTube y, posteriormente, TikTok ayudaron a convertir estas transmisiones en un contenido viral, especialmente aquellas en las que los creadores muestran enormes cantidades de comida.
En este tipo de videos pueden aparecer platos muy variados: desde camarones, cangrejos y pulpos hasta hamburguesas, pizzas, frituras, fideos picantes y grandes cantidades de dulces. Algunos creadores también convierten sus transmisiones en retos, en los que intentan terminar porciones especialmente grandes en un tiempo determinado.
Otro elemento característico del mukbang son los sonidos. El ruido producido al masticar, beber o manipular los alimentos ocupa un lugar importante en algunas transmisiones y ha hecho que este contenido se relacione con el ASMR, una tendencia audiovisual basada en estímulos sonoros.
Sin embargo, la popularidad del formato también ha generado cuestionamientos por las prácticas extremas que pueden aparecer en algunas transmisiones. El debate volvió a cobrar fuerza tras la muerte de la influencer china Chen Ziyi, conocida en redes sociales como Ganfan Yingying.
La creadora falleció en septiembre, a los 24 años, después de sufrir un paro cardíaco que habría estado relacionado con niveles muy bajos de potasio en la sangre. La causa oficial de su muerte no había sido divulgada en el momento de los reportes.
Antes de morir, Yingying había hablado sobre sus experiencias con la alimentación excesiva. Según O Globo, afirmó que en una transmisión llegó a consumir entre 60 y 70 huevos en conserva. También aseguró que algunos influencers pueden sentirse presionados para comer cada vez más con el propósito de aumentar las ventas o atraer espectadores.
China ya cuenta con medidas contra este tipo de contenidos. En 2021, el país aprobó una ley para combatir el desperdicio de alimentos y restringir las publicaciones que incentiven el consumo excesivo. En 2022, además, un código dirigido a los streamers prohibió prácticas como comer compulsivamente o provocarse el vómito durante las transmisiones.
Así, lo que comenzó como una forma de entretenimiento en internet se convirtió en un fenómeno global que también plantea preguntas sobre los límites entre la viralidad, el espectáculo y los riesgos para la salud.