El mundo cultural colombiano está de luto tras conocerse el fallecimiento de la artista colombo-venezolana Dalita Navarro, reconocida por una trayectoria que convirtió la cerámica en una herramienta de exploración artística, histórica y cultural.
La noticia de su muerte se conoció el jueves 18 de junio de 2026, a los 81 años de edad, cuando amigos y miembros de la esfera cultural en el país, recordaron a la artista y su legado.
Y es que, aunque durante años su nombre estuvo asociado al del expresidente colombiano Belisario Betancur, por ser ella su esposa, quienes siguieron de cerca su carrera destacan que construyó un legado propio dentro de las artes plásticas, con una obra centrada en la memoria, el territorio y las raíces latinoamericanas.
Nacida en Venezuela y posteriormente nacionalizada colombiana, Navarro encontró en la cerámica un lenguaje artístico que trascendió lo artesanal para convertirse en una forma de reflexión sobre la identidad y la relación del ser humano con su entorno.
A lo largo de su carrera exploró las posibilidades expresivas del barro, material que se convirtió en el eje de su investigación y producción artística.
Su trabajo comenzó a consolidarse en Caracas durante la década de 1980. Allí dirigió la Galería Terracota, espacio dedicado a la promoción de la cerámica artística, y posteriormente estuvo al frente del Museo Jacobo Borges, desde donde impulsó el reconocimiento de distintas expresiones artísticas y apoyó el trabajo de numerosos creadores.
Pero, además de su labor como artista, participó en proyectos relacionados con la preservación del patrimonio cultural venezolano y promovió intercambios artísticos entre Venezuela y Colombia.
Cabe decir que, la obra de Dalita Navarro se caracterizó por establecer puentes entre las tradiciones ancestrales y las expresiones contemporáneas. Diversas exposiciones mostraron su interés por rescatar elementos de las culturas prehispánicas y reinterpretarlos desde una mirada actual, utilizando símbolos, formas y volúmenes que dialogaban con la memoria colectiva latinoamericana.
En muestras como Dualidad, la artista exploró conceptos relacionados con la complementariedad y los contrastes presentes en distintas cosmovisiones indígenas, integrando referencias mitológicas y culturales en sus piezas cerámicas.
Años después continuó profundizando en su vínculo con la arcilla, con la que también expresó su interés por regresar a lo esencial y encontrar en objetos cotidianos, como cuencos y vasijas, una conexión con los recuerdos y las experiencias humanas.
Cabe decir que, con la noticia de su muerte, múltiples mensajes de despedida se tomaron el ámbito cultural. Entre ellos estuvo el de la gestora cultural Martha Ortiz, quien lamentó la partida de la artista a través de redes sociales.
“Dalita Navarro: la fuerza arrolladora de un alma libre, coherente e infinita. Artista, gestora cultural, mujer de mujeres. Mi amiga. Q.E.P.D.”, escribió Ortiz.