Daniela Ospina y Gabriel Coronel atraviesan una de las etapas más fortalecidas de su relación tras haber celebrado su matrimonio religioso en Medellín, tres años después de haber formalizado su unión civil.
Para la empresaria colombiana y el actor venezolano, la ceremonia representó el cumplimiento de un sueño que tenían desde el comienzo de su relación, pero también una oportunidad para reafirmar el compromiso que mantienen con su familia.
La pareja habló sobre su vida cotidiana en una entrevista con People en Español, en la que dejó claro que detrás de las fotografías y los momentos especiales también existen desafíos propios de compartir un hogar, criar a sus hijos y mantener sus respectivas actividades profesionales.
Ospina y Coronel comparten su vida con Salomé, hija de la empresaria, y Lorenzo, el hijo que tienen en común. A esto se suman sus empresas, marcas, viajes y compromisos laborales, circunstancias que hacen que encontrar tiempo para la familia y para la relación requiera organización.
“Esto no es perfecto, pero es una construcción diaria”, explicó Daniela Ospina al referirse a su matrimonio. La empresaria señaló que no buscan mostrar una relación sin dificultades, sino construir su hogar a partir de las experiencias y de aquello que van aprendiendo juntos.
Por su parte, Gabriel Coronel también reconoció que mantener ese equilibrio no siempre resulta sencillo. “Tenemos trabajos complejos, vidas complejas y nuestras propias empresas y marcas. A veces no es tan fácil”, afirmó el actor.
Así las cosas, y pese a las exigencias de sus respectivas profesiones, ambos aseguran que su hogar se ha convertido en un espacio para desconectarse de las responsabilidades y reencontrarse como familia.
De hecho, y según contó Daniela, algunos de los recuerdos más significativos, según dijeron, no están relacionados con grandes planes, sino con momentos sencillos en casa durante los fines de semana, cuando pueden compartir los cuatro.
y, cuando fueron consultados sobre la manera en que distribuyen las responsabilidades ambos mencionaron que eso también hace parte de la dinámica de la pareja.
Ospina explicó que no consideran que determinadas tareas deban corresponder exclusivamente al hombre o a la mujer. En cambio, procuran complementarse a partir de las fortalezas de cada uno y afrontar juntos las situaciones que surgen en el día a día.
“No es que la mujer o el hombre tenga que lidiar con ciertas cosas”, aseguró Daniela.
Finalmente, la enamorada pareja aseguró que a la par con su labor como equipo en todo, consideran que lo que más los ha fortalecido es el agradecimiento, pues ambos procuran reconocer las cosas que hacen el uno por el otro.
“Tenemos algo muy bonito y es que nos agradecemos las cosas que hacemos el uno por el otro”, contó Daniela.
Quien también aseguró, “Esto no es perfecto, pero es una construcción diaria”.
Incluso, en las diferencias culturales encuentran un espacio dentro de su vida cotidiana. Al ser colombiana y venezolana, respectivamente, la pareja también ha tenido que convivir con una de las discusiones gastronómicas más conocidas entre ambos países: el origen y las distintas preparaciones de la arepa. Entre bromas, Daniela y Gabriel aseguran haber encontrado una solución para evitar que el tema se convierta en motivo de discusión.
“La arepa es de Colombia, pero el venezolano la ha mejorado”, concluyó Daniela entre risas.