Para Israel Sánchez Rojas, la naturaleza no es solo paisaje, es la casa, es la vida y el arte en movimiento, digno de atrapar en sus lienzos. A sus 15 años ya completa siete dedicado a plasmar con sus lápices de colores la fauna de Cali y sus alrededores.
Pintar la biodiversidad es una pasión que nació de su curiosidad de niño y que hoy tiene un claro propósito: la educación ambiental con miras a la conservación. “Dibujo para que niños, jóvenes y adultos sepan más sobre nuestra biodiversidad de flora y fauna y se interesen en protegerla”, afirma Israel, quien en su visita a El País lucía una camiseta estampada con uno de sus dibujos de aves.
Su camino en la ornitología comenzó de forma inesperada durante la pandemia. Lo que para muchos fue tiempo de encierro e incertidumbre, para Israel fue toda una exploración y valoración de la naturaleza. Él y su familia se instalaron en una finca, rodeada de verde, donde empezó a “pajarear” -Observar pájaros en su ambiente natural, como afición-.
De sus manos salieron pronto hacia el papel guacharos, halcones peregrinos, chivitos del Ruiz, mariposas monarca, Tucancitos Esmeralda, abejas nativas, tangaras, lechuzas, barranqueros andinos, cernícalos americanos, azulejos montañeros, gavilanes camineros, toritos cabecirrojos, carpinteros, entre otros, que ya reconoce con sus nombres científicos.
Esa observación directa de las aves, los insectos y los mamíferos que habitaban la zona, sumada a su talento innato para el dibujo, se convirtieron en su mejor escuela. Para él, el arte y la ciencia de observar aves van de la mano: “El dibujo me ha ayudado mucho a aprender sobre ellas; tras siete años de verlas y dibujarlas, ambas cosas se han complementado para aprender a distinguirlas”.
Fue en la finca de su abuela en Palmira, Valle, que Israel logró avistar su ave preferida, un Quetzal, que suele asociarse, dice él, con Centroamérica, pero que también habita en las montañas andinas colombianas. Este encuentro reafirmó su asombro por la riqueza del ecosistema local y la importancia de documentar lo que nos rodea.
Israel, un chico nacido en mundo saturado por las pantallas, considera que el contacto con las aves e insectos le ha brindado un refugio de paz: “Me tranquiliza sentir que soy parte del ecosistema. Cuando entras en esa conexión, te sientes parte de la naturaleza y eso es relajante”.
Fue ganador del concurso de Colombia Birdfair: Guardián de las Aves, lo que le permitió conectar con otros niños apasionados por la fauna, y hoy es miembro activo de la Sociedad Vallecaucana de Ornitología.
Y acaba de publicar Alas de Colores, un libro de ilustración diseñado para ser coloreado. Más allá de eso, es una guía didáctica para entender las diferencias sutiles entre especies, como los matices entre distintos tipos de halcones.
“Al colorear, las personas se dan cuenta de los detalles y empiezan a preguntarse por qué son diferentes”, explica Israel. Para este joven talento, cada color puesto sobre el papel es un paso más hacia la conciencia ambiental, recordándonos que no se puede proteger aquello que se desconoce.
Su libro Alas de Colores nació de un proceso madurado en casa. Israel siempre tuvo la inquietud de crear un proyecto que permitiera a otros entender la anatomía de la fauna mientras se interactuaba con ella. “Al colorear, uno entiende la morfología de las alas y los picos; incluimos una sección de anatomía al final para que el aprendizaje sea completo”, explica.
El libro integra la tecnología mediante códigos QR que expanden la experiencia sensorial. Uno de ellos dirige a un video musical dedicado al Cóndor de los Andes, una especie en peligro crítico (con apenas 75 individuos registrados en el país al momento de la producción). Este es un esfuerzo interdisciplinario que une danza, poesía e investigación, reflejando el espíritu colaborativo de su familia. Entre los artistas que participaron está el cantante Piero.
Detrás del talento de Israel y su hermana Abril —quien también es artista de la naturaleza y diseñadora de accesorios con plumas de aves y piedras preciosas— hay un modelo pedagógico consciente. Sus padres, Adriana Rojas (instructora de yoga) y Juan Manuel Sánchez (violinista de la Filarmónica de Cali), apostaron por la educación en casa.
“Decidimos llevar a cabo una educación autónoma donde el eje transversal es el arte”, explica Adriana. Este enfoque permitió que, durante la pandemia, la transición a la virtualidad no fuera necesaria, priorizando en cambio la reconexión con la tierra.
En este entorno, Israel no solo dibuja; también ha ganado concursos de cuento y poesía con obras inspiradas en rapaces, mientras su hermana hace lo propio con relatos sobre el Barranquero.
Él usa lápices de colores sobre papeles especiales para capturar especies endémicas como el Chivito del Ruiz o el Guaco. Este último es el resultado de un estudio casi detectivesco en el corazón urbano de Cali.
“Mi mamá y yo fuimos a investigar a un individuo que viene todas las noches debajo del puente que cruza de La Tertulia a la Casa Obeso”, relata Israel. Durante varias noches, observaron su comportamiento y capturaron fotos que luego se convirtieron en las ilustraciones detalladas que hoy forman parte de su portafolio. Para la familia, es una prueba de que, incluso en el caos de la ciudad, hay esperanza si se aprende a escuchar y contemplar.
El libro, que cuenta con el respaldo de figuras como el exrector de Icesi, Francisco Piedrahita, y la Sociedad Vallecaucana de Ornitología, ha tenido una acogida excepcional en eventos como la Colombia BirdFair. La obra de Israel, más que una guía taxonómica, es una herramienta terapéutica y educativa.
Para quienes deseen sumergirse en este universo de biodiversidad, el libro y los productos derivados (camisetas y accesorios) pueden adquirirse a través de las redes sociales de los jóvenes artistas:
- Instagram: @artstationanimals (Israel Sánchez)
- Instagram: @atelierlefleur (Abril Sánchez)
Además, la familia mantiene una agenda activa de talleres de ilustración, como el que se llevará a cabo este sábado en el mercadillo Torre Lavega, Plazoleta de la Casa Obeso Mejía, un espacio para aprender a dibujar el emblemático Barranquero Andino y reconectar con la naturaleza, a través de su marca y de otras marcas locales. Habrá música en vivo.