Por Nilva Sofía Rodríguez Pastor, especial para El País
A sus 10 años, Gabriela Casuso Hernández le preguntó a su mamá Aida, periodista barranquillera, cómo se hacía un proyecto.
La pregunta no surgió de la nada. Gabriela llevaba tiempo buscando cursos de biología marina dirigidos a niños de su edad y descubrió que prácticamente no existían espacios de formación oceánica para las infancias. Entonces decidió crear su propio método educativo.
“¿Mamá, cómo se hace un proyecto?”, preguntó.
Aida le respondió: “Busca en Google, lee y sigue las instrucciones. ¿Sobre qué quieres hacer el proyecto?”.
“Sobre la conservación del océano de Colombia y del mundo”, respondió la niña.
Aida abrió los ojos, sorprendida y enternecida por la inquietud de su hija. Pensó que quizás sería un interés pasajero, pero aun así la alentó: “Bueno… entonces te toca investigar mucho. Yo te ayudo en lo que necesites”.
Ocho años después, Gabriela acaba de cumplir la mayoría de edad, cursa su primer año de Biología en la Universidad del Atlántico y aquella curiosidad infantil evolucionó hasta convertirse en Proyecto Acuática, una iniciativa de educación marina, divulgación científica y cultura oceánica reconocida internacionalmente.
Recientemente, el pasado 14 de mayo —día de su cumpleaños número 18— recibió una de las noticias más importantes de su trayectoria: Proyecto Acuática fue reconocido como Decade Project por el Decenio de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo Sostenible (2021-2030), liderado por la Unesco para frenar el deterioro de la salud de los mares.
Este reconocimiento convierte a Proyecto Acuática en una de las iniciativas juveniles colombianas vinculadas oficialmente al ecosistema internacional del Decenio de los Océanos, impulsando temas como educación oceánica, liderazgo juvenil y cultura del mar, entre otros.
Movilizando voces jóvenes en Colombia
Gabriela fue seleccionada, además, como High Seas Youth Ambassador (Embajador Juvenil de Alta Mar) de Colombia 2026, un programa respaldado por High Seas Alliance y EarthEcho International.
En ese rol, lidera actualmente la campaña Voces de Altamar por Colombia (Voices of the High Seas for Colombia), que busca movilizar a la juventud y a la ciudadanía en general alrededor de la protección de los mares y la ratificación del Tratado de Altamar.
Como defensora de los océanos, Gabriela, a través de charlas, contenidos educativos y espacios digitales, ha buscado traducir un tema complejo en un mensaje cercano para nuevas generaciones.
Como parte de la campaña, también impulsa la firma de una petición pública en la plataforma Change.org (https://c.org/2nbkWWYNcT) y la participación en la construcción del Manifiesto Juvenil por la Altamar, un documento colectivo que reúne propuestas y reflexiones de chicos y chicas sobre el futuro del océano: https://forms.gle/f7x8zsLCzWjEg8E57
Lo que nació como un impulso infantil se convirtió en una plataforma educativa concebida por la mente inquieta de Gabriela para acercar el océano a niños y jóvenes colombianos.
Un país que, aunque muchas veces olvida su dimensión marítima, posee costas tanto en el Caribe como en el Pacífico y tiene cerca del 45 % de su territorio conformado por áreas marítimas.
Gabriela investigó, leyó, estudió y finalmente desarrolló su propia metodología educativa: un currículo oceánico diseñado para transmitir conciencia sobre la importancia del mar de manera cercana, dinámica y emocional.
La niña que recorría salones de clase compartiendo datos sobre especies marinas, conservación y biodiversidad empezó a sentir que el entorno escolar le quedaba pequeño. Entonces comenzó a ofrecer charlas estructuradas y fundamentadas en investigación, primero en aulas, luego en redes sociales y posteriormente en espacios radiales y educativos que le abrían las puertas gracias a las conexiones y amistades de su madre, pero también por los propios méritos que hizo después.
La iniciativa de aquella barranquillera de melena libre como el mar empezó a expandirse rápidamente. Su objetivo siempre fue claro: trabajar por la conservación del océano utilizando la educación, la divulgación científica y las plataformas digitales para conectar inicialmente con personas de su misma generación.
Su fluido inglés y francés, fortalecido con el apoyo constante de sus padres, Aida y José, le han permitido presentar Proyecto Acuática ante distintas plataformas internacionales enfocadas en conservación marina y cultura oceánica. Muchas respondieron. Y varias lo hicieron de maneras inesperadas.
Hoy, su interés por visibilizar la situación de las costas colombianas y la necesidad urgente de fortalecer la educación oceánica la han llevado a obtener reconocimientos internacionales de gran prestigio, entre ellos el OceanLove Innovation Award, de la iniciativa global OceanLove, con sede en Países Bajos.
“Eso marcó un antes y un después para Proyecto Acuática. Gané el segundo lugar en la primera edición de un premio respaldado por Naciones Unidas y, según sus organizadores, los primeros ganadores somos considerados embajadores laureados del movimiento”, cuenta emocionada.
El año pasado, incluso, fue imagen y promotora oficial de la segunda convocatoria internacional del premio.
Actividades que emocionan
Proyecto Acuática ha desarrollado eventos dirigidos a niños y adolescentes, como la Convención de Tiburones, donde científicos y jóvenes dialogan sobre conservación marina; también impulsa programas educativos y actividades que conectan emocionalmente a las personas con el mar y promueve la integración de la cultura oceánica en espacios educativos.
Recientemente también fue escogida por The Schwarzenegger Climate Initiative como una de las panelistas internacionales de la Austrian World Summit, que se realizará el próximo 16 de junio.
Gabriela cuenta con una interesante lista de reconocimientos (ver recuadro). Sin embargo, pese al alcance internacional de Proyecto Acuática, continúa buscando mayores espacios de articulación y apoyo en Colombia.
A lo largo de estos años ha presentado iniciativas, propuestas educativas y proyectos colaborativos ante distintas instituciones académicas y científicas. Algunas experiencias no prosperaron, otras no encontraron continuidad pero, lejos de detenerla, terminaron fortaleciendo su resiliencia y su determinación de seguir construyendo.
Ella evita hablar desde la queja. Prefiere enfocarse en el trabajo.
Hoy, uno de sus principales objetivos como High Seas Youth Ambassador (Embajador Juvenil de Alta Mar) consiste en generar impacto local y nacional desde Colombia.
“Yo podría seguir feliz presentando mi iniciativa a nivel mundial, donde la han considerado importante, pero es imprescindible que mis coterráneos me escuchen, que mi país conozca lo delicada de nuestra situación y que quienes toman decisiones entienda la importancia de ratificar el Tratado de Altamar”, explica.
Dicho tratado es un acuerdo multilateral orientado a la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en aguas internacionales, las cuales abarcan cerca de dos tercios del océano.
“En estos momentos estoy en mi fase educativa. Dicto charlas presenciales y online, ofrezco talleres para docentes interesados en incluir la Cátedra del Océano en sus aulas y puedo estructurar programas para distintos niveles educativos. Me estoy preparando constantemente”, afirma.
Actualmente trabaja en el Festival Más Guardianes Acuáticos, un evento híbrido de divulgación científica y educación marina previsto para este 8 de junio, el cual busca el apoyo de instituciones educativas o universidades que permitan conectar niños y jóvenes con expertos invitados.
Además, prepara la Convención de Tiburones 2026, un evento anual digital enfocado en transformar la percepción negativa de estos animales y promover su conservación uniendo en un solo escenario a niños y adolescentes con científicos de escualos.
Las actividades no se detienen. Las ideas tampoco.
Su juventud la acompaña, el respaldo emocional de sus padres la sostiene y las oportunidades internacionales continúan apareciendo, gracias a la seriedad con la que aborda la educación oceánica.
Gabriela sueña con seguir su camino como investigadora y educadora marina, vinculando la ciencia, la conservación y la comunicación. Aspira también a crear una plataforma académica que le permita desarrollar investigación oceánica profunda mientras continúa fortaleciendo Proyecto Acuática.
Y aunque reconoce que el camino ha sido exigente, mantiene intacta la convicción que abrazó desde que tenía apenas 10 años.
Así como en 2024 recibió la invitación de Migramar para participar en la COP16 en Cali junto a Proyecto Acuática, experiencia que le permitió compartir con miles de expertos internacionales en biodiversidad y conservación, la joven siente que cada paso confirma que sí existen espacios para las nuevas voces del mar en Colombia.
“Eso me dio ánimos. Me impulsó a seguir mi camino”, recuerda con sonrisa luminosa.
Porque, al final, mientras muchos aún aprenden a mirar hacia el mar, Gabriela Casuso lleva años intentando que Colombia vuelva a escuchar al océano.
Reconocimientos
Gabriela Casuso ha sido reconocida como uno de los 100 Latinos más comprometidos con la acción climática por la Agencia EFE y Pachamama (2024); Partner Global de la Red de Escuelas Azules de la Unesco (2025); fue incluida en la plataforma OceanExpert de IOC-UNESCO (2024); Partner Global de la iniciativa canadiense Brilliant Blue (2025); agente de cambio y educadora marina reconocida por Relatoceano (2021); embajadora laureada del OceanLove Innovation Award (2025); reconocida por Forbes Colombia en la lista 30 Under 30 en Impacto Social y Sostenibilidad (2025) y en la lista de los 70 líderes del futuro (2023); además de estar certificada como docente en Ciencias del Mar, Cultura Oceánica y Cambio Climático por la Universidad de Concepción de Chile y COPAS Coastal (2023).
Proyecto Acuática y el Decenio de las Ciencias Oceánicas de la ONU
Ser parte de Decade of Ocean no es solo un reconocimiento. Es entrar a una conversación internacional que definirá cómo el mundo piensa el océano hacia 2030. “Hay tres problemas centrales: ignorancia, desinterés y desinformación, que se interconectan con la triple crisis planetaria: contaminación, pérdida de biodiversidad y cambio climático. Esto nos impide obtener conocimiento oceánico y, aunque podemos adquirirlo de diversas formas, el problema está en cómo lo procesamos y percibimos el impacto de nuestras acciones. No es lo mismo una persona sensibilizada y consciente que piensa dos veces antes de comprar algo que esté relacionado con los plásticos de un solo uso, o adquiera en un supermercado una especie de pescado que sabe que está en sobrepesca, a un individuo insensible al tema. Sobre este comportamiento y el hecho de que se conciba como un daño menor, es de lo que se trata el componente educativo de Proyecto Acuática, porque es algo que termina siendo bastante nocivo”, explica Gabriela.
El Proyecto Acuática representa educación oceánica, cultura del mar, liderazgo juvenil, participación comunitaria y conexión humana con el océano. Con esta iniciativa se busca tomar conciencia sobre los efectos que las acciones humanas diarias tienen en los ecosistemas marinos. Esto es valioso porque la Década del Océano ha insistido globalmente en que el futuro del mar no puede construirse solo desde la ciencia técnica, sino también desde las comunidades, la cultura, la educación, las juventudes, y la transformación social, aspectos en los que está involucrada Gabriela.
El ecosistema Ocean Decade de la ONU es selectivo y global. En el listado aparecen gobiernos, institutos oceanográficos, universidades, agencias multilaterales, programas científicos internacionales, redes regionales, grandes organizaciones técnicas y proyectos liderados por centros de investigación de muchos países. Colombia aún tiene allí una presencia relativamente pequeña en número de acciones oficialmente reconocidas, así que estar en este listado hace que Proyecto Acuática tenga peso simbólico y estratégico.
Para las juventudes colombianas es un gran paso porque significa que ya no solo participan en conversaciones sobre sostenibilidad marina, sino que están siendo reconocidas como constructoras activas de soluciones oceánicas globales y eso es novedoso, porque en el listado mundial la mayoría de acciones son lideradas por instituciones adultas, centros científicos, agencias gubernamentales o estructuras internacionales consolidadas. Que la Unesco lo considerara para este listado indica que no solo se concibe como educación ambiental sino como construcción de cultura oceánica, ciudadanía oceánica, identidad costera, patrimonio vivo y liderazgo juvenil comunitario.