Podcast literario Que Vivan los Libros

¿Quién es Ginna Cárdenas?

Gina es una mamá cabeza de hogar, resiliente, que ha salido adelante, sola con su hijo, con mucho esfuerzo. Con las uñas. Mi papá fue alcohólico y nos faltó en casa desde los 4 años. Mi mamá trabajaba todo el día para poderme dar una buena educación, yo estudié en el Liceo Los Alpes, un colegio que fomentaba mucho la educación con valores. Cuando chiquita, yo era la Betty del salón, tenía unas gafotas con lentes muy gruesos, y los niños no jugaban conmigo porque además tenía brackets. Entonces yo iba a la biblioteca a leer. Me leí toda la colección de cuentos de los hermanos Grimm, Perrault, Anderson, eso hizo que se desarrollara mi creatividad y gané un concurso de poesía a los 12 años. Allí me di cuenta de que tenía dotes para la escritura.

¿Qué pasó después del colegio?

Me fui a estudiar escritura de guion a Argentina. Yo quería ser guionista. Estudié en la escuela de guion y creatividad Guionarte. Tuve a mi hijo, mi hijo es argentino, y cuando tenía 4 años me decía: “Mami, cuéntame un cuento”. Yo le leía las historias antes de dormir, como hacemos todas las mamás. Y él decía: “No, mami, las tuyas son más divertidas. Cuéntame una de las tuyas, invéntate una”. Y yo inventaba tantos cuentos que él no se dormía. Se moría de la risa. Gracias a mi hijo encontré mi verdadera vocación, que es ser escritora infantil.

¿Qué hay de tu hijo?

Mi hijo acabó de cumplir 18 años, ya salió el colegio y ahora, toca la universidad. Entonces ya es un niño grande, un chico muy culto, muy honesto, muy disciplinado, no toma, no fuma, es disciplinado, íntegro, toca el violín, le gusta el deporte, es financiero, quiere estudiar…

Háblanos de tu libro ‘Cuentos de mamá gallina’

Yo regresé a Cali en el 2014, después de vivir 5 años en Buenos Aires, terminé mi carrera como guionista profesional y empecé una nueva vida con mi hijo, los dos solitos. Yo ya tenía los cuentos y dije: “Vamos a sacar a “mamá gallina” adelante. ‘Cuentos de mamá gallina’ ya tiene dos años y medio de publicado, fue impreso en Cali, yo hice todo sin el acompañamiento de una editorial, lo escribí, lo mandé ilustrar, lo imprimí con mi propio dinero y busqué las rutas para comercializarlo y darlo a conocer, hasta llevarlo a ferias, a colegios. Mis cuentos enseñan los valores y le añado humor, por eso a los niños les gusta, los hace reír.

Ginna ha participado como invitada en ferias del libro, y también en ferias al interior de los colegios y jardines infantiles. | Foto: El País

¿Aparte de participar en varias ferias del libro estuviste en la COP16?

Me invitaron a la Cop16 porque yo tengo un cuento ecológico. Me conocí con Catalina Pulido, ella era la organizadora de Yawa en el marco de la Cop16, y organizamos un performance al cual asistieron más o menos 500 personas. Se llama ‘La langosta y el pescador’, un cuento que enseña a los niños a cuidar el medio ambiente y los animalitos del mar, la importancia de no contaminar. Me presenté el Día de Océanos, el mismo día en que se presentó Pirry con su documental del océano. Tuvo tan buena aceptación que me pidieron que lo volviera a presentar el domingo siguiente dentro del mismo marco de la Cop 16. Tengo varias historias que he adaptado para teatro.

¿Qué pasó contigo el día del terremoto?

Yo tenía un local. Bueno, tengo un local en el barrio Cuarto de Legua. Yo se lo rentaba a una empresa, y vivía en la comodidad de recibir ese ingreso cada mes. La renta de ese local pagaba todos los recibos de mi casa, el colegio de mi hijo, el mercado, todo. ¿Qué pasa? A mi local le cae un edificio encima, pues queda al lado del Ana Pilar, que colapsó completamente. Se llevó prácticamente la tercera parte de local. La empresa que allí operaba me dijo “con el dolor del alma, nos vamos”. Ya no puedo vivir de esa renta, el edificio que está atrás lo van a demoler y, adicional a eso, esa calle la cerraron. Pasó de ser una de las calles más comerciales de Cali a estar muerta.

¿Tenías ahorros?

Todo lo que tenía se lo metía a ese local, pensando que me iba a dar el sustento para vivir cómoda, siempre. Y resulta que no. Ahora me quitaron el local, pero para mí es Dios diciéndome “el local no eres tú, eres escritora y ahora vas a tener que llevar tus libros a un siguiente nivel, porque esto es lo que tú eres. Tú no eres una renta y yo no te voy a soltar”. Porque ‘Cuentos de Mamá Gallina’ no es solamente el libro que te enseña o te divierte, sino un momento en el que mamá, papá, hijos, se sientan y reflexionan a través de cada historia. Yo pienso que estoy sembrando semillas de amor en los hogares colombianos y, ojalá, del mundo.

¿Dónde estabas el 10 de agosto?

Tan pronto pasó lo del terremoto no fui a ver mi local. Yo fui a ayudar. Me dediqué los primeros diez días a ayudar, con mis amigas. Tenemos un grupo de amigas y nos gusta siempre colaborar, conseguíamos desde una grúa hasta un almuerzo. La gente en Cali se unió de una manera impresionante, sin colores políticos, sin banderas de ningún partido. Todos nos unimos para salir de esta tragedia. Todos somos caleños.

¿En qué momento revisaste tu propio local?

Cuando ya rescataron a todo el mundo, fui a ver mi local, la parte del frente no se veía dañada, pero cuando revisamos adentro vimos que colapsó por un costado, los escombros del edificio vecino tumbaron el techo y entraron al local por un lado. Con mucha tristeza le pregunté a la gente de la Alcaldía cuándo podíamos empezar a arreglar, y me dijeron que no era posible todavía. ¿Por qué? “Porque hay otro edificio que va a colapsar, entonces lo vamos a demoler”. Quedé aún más triste, porque eso significaba que se iba a dañar el pedazo de mi local que había quedado bueno. Mi local queda en la Carrera 56 No. 3-92. Esa calle, además, estará cerrada mucho tiempo, porque hay una unidad completa que en este momento están demoliendo. Y hay otro edificio más atrás que también van a demoler. La verdad, es muy triste. Es triste ver cómo tu trabajo de tantos años, de un momento a otro desaparece.

¿Has estado viviendo de la venta de este libro en estos dos meses?

Gracias a las ventas de ‘Cuentos de mamá gallina’ he podido pagar mis cuentas. He podido pagar los recibos. Dios es grande, maravilloso, porque cuando estaba en el local, muy triste por verlo destruido, pasó por allí el periodista Wilson Barco. Yo tenía claro que él era periodista, pero no que tenía un alcance tan importante. Entonces estaba yo ahí, triste llorando, y don Wilson llegó justo ese día, él estaba haciendo una nota de lo que pasó en el lugar, y me dice: ¿Qué te pasó? ¿Por qué estás triste? Le conté, y me dijo: ¿Te puedo hacer una nota?, ¿cómo te podemos ayudar? Le dije: “Lo único que me queda es mi libro, yo les vendo mi libro”. Y no te imaginas, Paola, la cantidad de gente que me empezó a escribir. Yo no me imaginé que fuera a tener tanto alcance.

Ginna, aparte de vender su cuento, hace lectura en voz alta para los niños, como cuentera que es. | Foto: El País

¿Y vendiste cuántos libros?

Por la nota de don Wilson alcancé a vender como unos 300 libros.

Se me ocurre que si alguien quiere ayudarte a sacar un nuevo tiraje, también te puede donar eso. Editoriales grandes pueden fichar tu libro, y las librerías pueden venderlo en sus locales. Es mucho lo que puede hacerse…

Wao, eso sería maravilloso, yo imprimo con gráficas Santa María, son muy buenos impresores. Ellos son los que me han acompañado desde el comienzo.

¿Dónde puede la gente comprar tu libro?

Pueden contactarme por mi Whatsapp, (57) 301 2461134. También se venderá en El mundo de los libros, del barrio El Peñón. En este momento me quedan 1500 libros disponibles para la venta.

¿Vendrá parte dos de ‘Mamá Gallina’?

‘Mamá Gallina’ parte dos está escrito y en etapa de ilustración, la meta es que se pueda imprimir en diciembre.

¿Cómo va el hijo de “Mamá Ginna” en estos momentos?

Mi hijo ya se graduó del colegio y la idea que yo tenía era mandarlo a Canadá a estudiar, porque él quiere hacer un preuniversitario en Vancouver. Tuvimos que esperar, porque esto nos dañó todos los planes. Yo tengo fe en que él se podrá ir. Es un preuniversitario que él quiere hacer, enfocado en finanzas. Yo sé que Dios va a abrir puertas de bendiciones en mi vida, yo tengo fe. Él dice que le encantaría estudiar finanzas allá, y yo digo que así me toque quedarme viviendo en una habitación, quiero que él vaya, estudie y se forme.

¿Y los guiones?

Yo me fui para Argentina a estudiar guion, porque quería trabajar en Pixar, en Walt Disney, pero escribir guiones es demasiado complejo, extenuante. Ser guionista nació de mi ego de querer ser importante, porque soy capricornio y me gustan los retos, sentirme capaz, decir yo puedo, pero lo que sale de mi corazón y de mi alma es ser escritora de cuentos infantiles, esa es mi esencia. Los ‘Cuentos de Mamá Gallina’ son mi alma escribiendo. Esto soy yo.

“La enseñanza en valores también puede ser divertida, no tiene por qué ser seria y aburrida. Al comienzo hacer el libro fue un pasatiempo, no pensé que iba a tener el alcance que ha tenido hasta ahora y la aceptación del público”.