El actor y director Fabio Rubiano, uno de los curadores de la segunda edición del Festival Internacional de Teatro de Bogotá, confirmó que el evento está listo para superar el reto de su segundo año.
Después del éxito de la primera versión, esta entrega se consolida en un enfoque en la “circulación viva”, buscando que las obras no solo se queden en la capital, sino que viajen por 13 municipios del país, incluyendo escenarios como el Teatro Municipal y Comfandi en Cali.
El Valle del Cauca: gran participación
Aunque el Caribe colombiano es la región nacional invitada de honor (sucediendo al Pacífico), la participación de Cali es masiva y diversa.
Rubiano destacó agrupaciones como Tom Tom de Pipsón (de Santiago Merchán), que apuesta por la multidisciplinariedad uniendo video y teatro, y Primigenio de Contempo Valle.
También resaltó piezas como Alicia, un montaje en cinco actos corales de Ofelia Colectivo Escénico, y la obra de la agrupación La Ferretería titulada Lo que fue: Retrato de un artista, la cual describió como una pieza “linda y nostálgica” que se desarrolla en el emblemático Hotel Aristi de Cali.
Según el curador, el teatro vallecaucano actual se caracteriza por abordar temas globales: el cuidado del ecosistema (con obras que exploran los hongos como fuerza de vida), la posición de fortaleza de la mujer en la comunidad y los derechos humanos.
Invitados internacionales y del Caribe
La Comunidad de Madrid llega como invitada de honor internacional con propuestas imperdibles:
- Caperucita en Manhattan: Versión teatral de la famosa novela española.
- Casting Lear: Un experimento de Andrea Jiménez donde un actor local mayor de 60 años, distinto en cada función, interpreta al Rey Lear con solo una hora de preparación previa.
- Numancia y el Ballet Nacional de España con su tradicional flamenco.
Por su parte, el Caribe colombiano trae la mística de los territorios con obras como Ala Ala Ihuya de la Corporación Cultural Ayashi (Riohacha), un poema Wayúu de gran belleza visual, y Una Windua, el corazón del mundo, proveniente de Santa Marta.
A diferencia de la curaduría directa del año pasado, esta edición se gestionó mediante convocatoria pública para “disipar dudas”. Se presentaron casi 600 obras (300 nacionales y 300 distritales). Tras un filtro jurídico, el comité curatorial —integrado por Rubiano, Octavio Arbeláez, María Claudia Parias (Idartes), Sandra Meluk y la vallecaucana Xiomara Suescún (CNA)— seleccionó 70 obras de cada categoría.
Rubiano subrayó que el festival es posible gracias a una colaboración histórica entre el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y la Alcaldía Mayor de Bogotá.
A pesar de las diferencias ideológicas entre el gobierno central y el distrital, ambas entidades han priorizado la cultura.
Cabe destacar que el Ministerio aporta el 50 % de los recursos, garantizando la descentralización para que el teatro llegue a los territorios donde el público rara vez accede a este tipo de espectáculos de talla mundial.