Juan Carlos Pinzón volvió a Cali con un discurso centrado en la seguridad, pero atravesado por una experiencia personal que, según él, marcó su manera de ejercer el liderazgo.
En entrevista con El País, el candidato presidencial habló del miedo que hoy sienten los ciudadanos, del control territorial de los grupos criminales y de lo que considera un abandono del Gobierno nacional frente a la ciudad y al Valle del Cauca.
En medio de propuestas concretas para reforzar la fuerza pública y la justicia, Pinzón también abrió una ventana a su lado más humano: recordó una mañana, siendo ministro de Defensa, en la que se encontró con decenas de soldados mutilados por la guerra y se preguntó, en soledad, si estaba haciendo lo correcto.
Cuando camina por Cali y habla con la gente, ¿qué es lo que más le duele de la ciudad y del país?
Me duele que la gente tenga miedo. Hoy los colombianos tienen miedo de salir a la calle, de que sus hijos vayan a un parque, de salir de noche, de estar en la zona rural. Los bandidos ejercen control territorial. En Cali veo el incremento del homicidio y el empoderamiento criminal.
Usted también ha sido crítico con la relación del Gobierno Nacional con Cali y el Valle.
Sí, me duele mucho el mal comportamiento del Gobierno con Cali y con el Valle. Aquí siempre ha existido la aspiración del tren de cercanías y, cuando ya había una firma, se lo negaron. Yo como presidente voy a firmar el tren de cercanías. Hay que buscar mecanismos de financiación, sentarse con la gobernadora y el alcalde, y echar para adelante.
¿Cómo se financia un proyecto así en medio de una crisis fiscal?
Hay muchas maneras: concesiones de largo plazo, capital privado, capital mixto. No hay duda de que el Gobierno reventó fiscalmente al país. Tanto es así que se iba a meter la mano al Valle con recursos como los 2,8 billones para la vía Mulaló–Loboguerrero, una obra clave para la región y para Colombia.
También menciona problemas como Emcali y la crisis de basuras que atraviesa la ciudad...
Claro. Existe una deuda histórica de la Nación con Emcali y una intervención en el tema de basuras que no se ha resuelto. Hoy Cali corre el riesgo de quedarse sin un servicio adecuado de recolección, algo inadmisible para una ciudad clave del Pacífico colombiano.
La seguridad parece ser su eje central...
No puede ser que Cali vuelva a ver subir el homicidio ni que haya control territorial. Jamundí, que es prácticamente Cali, tiene zonas a las que ni siquiera se puede subir. La ciudadanía está sometida a la criminalidad.
Si es presidente, ¿cómo garantizaría la seguridad para los caleños?
Cali y el Valle son víctimas de un Gobierno que no quiere enfrentar el crimen. Yo lancé un plan de seguridad con más de 60 puntos: cero tolerancia con el crimen. Vamos a fortalecer la Fuerza Pública, traer 30 mil hombres de la reserva activa, crear fuerzas de tarea conjunta y reforzar el pie de fuerza policial en ciudades críticas como Cali.
¿Qué otros componentes tiene ese plan?
Tecnología, drones, inteligencia y justicia. Vamos a acordar una ley antiimpunidad, cadena perpetua para violadores de niños, feminicidas y asesinos de policías y soldados. Cuatro megacárceles con 20 mil cupos y fin de beneficios para reincidentes y corruptos.
Usted también habla de presencia social y economía... La seguridad no funciona sin presencia social. Hay que hacer vías terciarias, formalizar la minería de oro que hoy controlan los criminales y usar esos recursos para pagar pensiones. Al final de mi gobierno, todo colombiano tendrá una pensión mínima garantizada.
¿De dónde saldrán los recursos para eso?
De la riqueza del país: oro, petróleo, gas, cobre. Vamos a crear un fondo soberano, como los de Noruega o Emiratos Árabes, para financiar pensiones, vivienda, educación y desarrollo.
Usted propone también un ajuste fiscal.
Sí. Hay que cortar la grasa del Estado. Hay ministerios que no sirven y actividades que no le aportan nada al país. En paralelo, presentaremos un estatuto de inversión para bajar impuestos a nuevos proyectos que generen empleo.
Pasemos a la parte más humana. ¿Cuál fue la decisión más difícil de su vida pública?
Como ministro de Defensa tomé muchas decisiones de vida o muerte. Una vez, en el Valle, vi a unos 40 soldados sin pierna, muchachos que yo mismo había enviado a recuperar el Cauca. Ese día lloré solo y me pregunté qué estaba haciendo. El sacrificio dio resultados, pero hoy siento dolor al ver que malas decisiones políticas hicieron que ese esfuerzo se diluyera.
¿Qué le enseñó eso sobre el poder?
Que gobernar exige formación y experiencia. No se puede improvisar ni gobernar con videos o gritos en redes. Yo llegué preparado, con estudios y experiencia, y por eso hoy me presento a la Presidencia: para servir, no para improvisar.
Si Cali fuera su prioridad el primer mes de gobierno, ¿qué haría?
Cali va a ser prioridad. No pasarán dos semanas (si es elegido presidente) sin que esté despachando desde aquí. Seguridad primero, pero también proyectos: tren de cercanías, vías estratégicas, inversión privada y empleo.
¿Cómo ve la gestión del alcalde y la gobernadora?
No estoy aquí para calificar, sino para ser socio. Gobernadora y alcalde tienen carácter y buenas intenciones. El problema es la falta de apoyo del Gobierno Nacional. La obligación del presidente es ayudar.
Un tema muy ciudadano: las fotomultas. ¿Qué opina?Hay que cumplir las normas, pero también tener racionalidad. No se puede asfixiar a la gente cuando no hay infraestructura adecuada. Se necesita balance.
Pregunta incómoda: usted ya estuvo en el poder. ¿Qué haría diferente ahora?
Mis resultados fueron positivos, pero lamento no haber podido frenar decisiones que luego salieron mal, como los acuerdos que desmontaron avances en seguridad. Hoy tengo la experiencia para corregir sin mirar atrás.
¿Cómo romper el bogocentrismo?
Con descentralización real y autonomía fiscal. Vamos a llevar Planeación Nacional a las regiones. Cali tendrá una sede permanente para planificar el Pacífico desde el territorio.
En lo político, ¿cómo se están construyendo las alianzas?
A través de la Gran Consulta por Colombia. Nueve candidatos con experiencia. Quien gane esa consulta tendrá el respaldo de amplios sectores del país.
¿Qué le reconoce al presidente Petro?
La asignación de recursos a los adultos mayores y el intento de llevar atención básica de salud a zonas apartadas. Lo bueno hay que mantenerlo y mejorarlo.
Para cerrar, ¿qué mensaje le deja a Cali y al país?
Yo no vengo a destruir, vengo a construir. Colombia necesita pasar la página, dejar la polarización y enfrentar sus problemas con seriedad, experiencia y sentido humano.