El mayor retirado Daniel Motta, aspira llegar al Senado con el aval del Partido Conservador y con una propuesta de seguridad territorial que busca devolverle la tranquilidad a los colombianos, asegurando que “la política no se construye detrás de un escritorio en Bogotá”.
El candidato se retiró de la Policía luego de trabajar durante 21 años en la institución, tiempo que, según él, le sirvió para conocer más las necesidades de diferentes zonas del país, describiendo este nuevo paso en la política como “un segundo llamado al servicio”, pero esta vez sin el uniforme.
Usted es una cara desconocida en la contienda, ¿quién es Daniel Motta?
Fui policía durante 21 años, vivo en el sur de Bogotá y me gradué en un colegio público. Mi papá es dueño de un taller de mecánica y mi mamá es ama de casa. Ella nos inculcó junto a mis hermanos mucho orden y disciplina, era la mano fuerte de la casa.
Por cercanía a la Escuela General Santander, ingresé y me formé como oficial. Estos años trabajé en diferentes unidades del país, estuve trabajando en Cali, Córdoba, Cundinamarca, Villavicencio, Tumaco y en la última fase estuve en Bogotá, directamente con el Ministerio de Defensa.
¿Por qué finalizar su servicio e ingresar en la política?
A esta carrera la he denominado un segundo llamado al servicio. Más allá del uniforme, es aportar a la construcción de país iniciando esta carrera en el Senado. Es un reto, una oportunidad que queremos alcanzar porque no venimos de familias políticas ni curules heredadas. Estamos haciendo un trabajo de calle, como lo hice durante 21 años caminando en los territorios, hablando con la gente, siendo cercano. Sé que la política no se construye detrás de un escritorio en Bogotá.
Desde la capital se han dado soluciones que desde el centralismo suenan muy bonitas, pero visitando la región de Norte de Santander, hablando con líderes del Catatumbo, yendo a Cartagena a barrios donde ni siquiera los políticos mismos de Bolívar han ido a conocer, uno se da cuenta de que la política centralista es muy idealista y no conoce el territorio.
¿Se retiró de la Policía e inició su aspiración o lleva tiempo militando en el Partido Conservador?
La verdad, yo llevo muy poco tiempo retirado. Nunca he votado, ingresé a los 16 años a la Policía, ahora me retiré y cuando empecé a ver qué candidato me representaba en valores y principios, ninguno lo hizo y ahí fue cuando llegamos al Partido Conservador. Nos dieron el aval para Senado con el número 99 y queremos iniciar esta carrera por esta colectividad, porque maneja unos principios muy fuertes: La defensa de la familia, la creencia, el orden y la seguridad.
Si bien usted es de Bogotá, visitando Cali, ¿qué preocupaciones le surgen?
Lo que me preocupa de Cali es que muchos políticos, tanto de la región como del centralismo, le han dado la espalda a la ciudad. Nos hemos dado cuenta de que el caleño está solo, que necesita un respaldo y que la política no se hace desde los ideales, sino dando una solución real al territorio. Al caleño le preocupa mucho la seguridad, el miedo de que al salir a la calle pierda la vida en un atraco o sea lesionado. Además del temor de no tener un respaldo en salud ni oportunidades laborales.
Andando en los diferentes barrios de Cali, veo que están muy esperanzados en el proyecto que tenemos, porque tampoco creen en los políticos, ni de la región ni del centralismo, ni de lo que representan muchas familias políticas que le dieron la espalda a Cali.
Usted mencionaba que estuvo una temporada en Cali cuando era policía...
Yo trabajé en la Sijín de Cali en el año 2008 y conocí muchos casos que verdaderamente marcaron mi carrera. Esta fue de las primeras unidades en las que yo trabajé cuando inicié como policía. Siento un amor profundo por Cali, por su cultura, por todo lo que representa esta joya del sur del país.
Además de su enfoque en seguridad, ¿qué otras propuestas trae al departamento?
Lo que hemos denominado una propuesta en seguridad es creyendo que la seguridad es una consecuencia de todo. Nosotros llevamos una propuesta de escudo social, donde buscamos tener oportunidades laborales, trabajar por hacer una modificación al sistema de salud y por oportunidades para los jóvenes con enfoque territorial.
La consecuencia de ese estado de bienestar, son los mínimos que se deben garantizar en la seguridad. Dentro de los parámetros de seguridad está fortalecer la Fuerza Pública. Buscar el bloqueo de las cárceles, porque se volvieron el call center del crímen, más del 70 % de las extorsiones vienen de las cárceles y eso está afectando mucho al comercio.
También debemos trabajar por modificaciones a la justicia, que tampoco le den la espalda al ciudadano. Muchos están más preocupados por fenómenos de alto nivel y no por lo que nos duele a los que salimos todos los días a trabajar o estudiar.