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Arrullado por los ritmos del manglar y marcado por una historia personal ligada al territorio, Benildo Estupiñán presenta su candidatura a la Curul Afro con una motivación clara: recuperar un espacio de representación que, según plantea, debe volver a expresar las voces y las necesidades de las comunidades afrocolombianas de todo el país.

Filósofo y teólogo de formación, Estupiñán ha construido un perfil que combina academia, saber ancestral y conocimiento del territorio.

Cuenta con cuatro especializaciones, dos maestrías y un doctorado en Sostenibilidad, una trayectoria que, de acuerdo con su planteamiento, le permite comprender los desafíos sociales, ambientales y políticos que enfrentan las comunidades afro desde una mirada integral.

Ese recorrido académico no se desligó de su origen. Por el contrario, el candidato sostiene que llevó consigo la experiencia del Pacífico y de los territorios históricamente golpeados por la desigualdad a cada uno de sus espacios de formación.

Desde allí, ha buscado tender puentes entre el conocimiento técnico y las realidades cotidianas de las comunidades.

En el sector público, Estupiñán fue Secretario de Gobierno del departamento de Nariño y Delegado del Alto Comisionado para la Paz.

En esos roles, afirma haber trabajado en escenarios de diálogo y mediación, con énfasis en la construcción de acuerdos y en la búsqueda de salidas concertadas a conflictos sociales y territoriales.

Benildo Estupiñán con la comunidad. | Foto: El País

Su trayectoria también está atravesada por momentos de acompañamiento comunitario en contextos de violencia y movilización social.

En su relato, recuerda su cercanía con familias de jóvenes asesinados en Buenaventura y su respaldo a expresiones colectivas como el paro cívico de 2017, que puso en el centro del debate la dignidad y la presencia estatal en territorios afro.

Desde esa experiencia, Estupiñán propone una agenda legislativa estructurada en varios ejes. La justicia social aparece como un punto central, entendida como la garantía de igualdad de oportunidades y de acceso efectivo a derechos fundamentales para las comunidades afrocolombianas.

El desarrollo territorial es otro de los pilares de su planteamiento. El candidato señala la necesidad de impulsar proyectos de infraestructura y de desarrollo económico que beneficien a las regiones y fortalezcan las economías locales, siempre con un enfoque que tenga en cuenta las particularidades de los territorios afro.

La paz y el diálogo ocupan un lugar destacado en su propuesta. Estupiñán plantea continuar la construcción de paz desde los territorios, apostando por la reconciliación y el entendimiento como herramientas para transformar conflictos que han afectado de manera desproporcionada a las comunidades afro.

En materia de educación, su propuesta se enfoca en ampliar el acceso a una formación de calidad y en fortalecer programas técnicos y académicos que permitan cerrar brechas históricas.

A esto se suma un énfasis en la sostenibilidad ambiental, con la protección de los ecosistemas y la promoción de un desarrollo económico respetuoso del entorno.

Benildo Estupiñán frente a un mural urbano que alude a la identidad cultural de Quibdó. | Foto: El País

Para Estupiñán, la dignidad afro atraviesa todas estas propuestas. Desde la curul, busca reivindicar los derechos de las comunidades afrocolombianas y garantizar su participación efectiva en las decisiones legislativas.

En sus palabras, “la política no es un lugar de exhibición, sino una herramienta para que las voces históricamente silenciadas puedan ser escuchadas”.

Con el aval del Partido Ecologista Colombiano y el número 301 en el tarjetón de la Circunscripción Especial Afro, el candidato plantea su aspiración como un intento por articular representación, conocimiento y territorio. Su apuesta, según lo expresa, es que el saber de las comunidades afro tenga voz y voto en las plenarias del Congreso.

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