El incremento del salario mínimo decretado por el presidente Gustavo Petro generó posiciones encontradas entre varios candidatos al Senado de la República. En entrevistas con El País, algunos aspirantes expusieron lecturas opuestas sobre sus efectos en la economía, el costo de vida y la capacidad adquisitiva de los colombianos.
Entre las posturas críticas se encuentra la del senador de Cambio Radical, Carlos Fernando Motoa, quien aspira a repetir curul en esta corporación, quien advirtió que un aumento de la magnitud realizada (23,7%) traerá efectos económicos adversos.
Reconoció que algunos sectores podrían verse beneficiados, pero señaló que la medida también generará un alza en los precios y afectará el control de variables macroeconómicas.
Motoa expresó su preocupación por decisiones que, según indicó, se adoptan sin límites claros ni estudios técnicos suficientes, lo que podría producir efectos contrarios a los esperados en la economía nacional.
En una línea similar, Leonardo Gallego Arroyave, representante a la Cámara por el Partido Liberal, quien ahora aspira al Senado, sostuvo que el aumento del salario mínimo beneficia a un sector reducido de trabajadores formales y que sus consecuencias inflacionarias terminarán afectando a la mayoría de los hogares.
Señaló que el encarecimiento de la canasta familiar hará que con el mismo ingreso se puedan adquirir menos bienes y servicios.
El también candidato al Senado por el Partido Liberal, Álvaro Monedero, manifestó reparos frente al incremento salarial. Indicó que la medida impactará la canasta familiar, los costos de la vivienda y sectores intensivos en mano de obra, lo que podría traducirse en aumentos de precios para los consumidores.
Por su parte, el candidato por el Nuevo Liberalismo, Carlos Osorio expresó su desacuerdo con el aumento del 23,7 %, al considerar que en un país con alta informalidad laboral el impacto se traslada a quienes no devengan salario mínimo, a través del aumento en vivienda, transporte y otros gastos básicos.
En contraste con estas posturas, el candidato a la Cámara de Representantes por Alianza Verde, Elmer Montaña, defendió el incremento del salario mínimo impulsado por el Gobierno.
Afirmó que el aumento ha permitido una reactivación de la economía, al fortalecer el consumo interno, y cuestionó la narrativa que asocia los incrementos salariales con crisis empresariales, aunque reconoció la necesidad de medidas complementarias.
Las posiciones recogidas evidencian que el salario mínimo se ha convertido en un eje sensible del debate político, con visiones opuestas sobre sus beneficios y riesgos.