La Federación Nacional de Cafeteros, FNC, elevó de $10.000 a $12.000 el precio por kilogramo de pasilla contenida en el café pergamino, como una de las medidas para reducir el impacto económico que el fenómeno de El Niño puede generar sobre los productores colombianos.
El ajuste, anunciado esta semana por el gerente general de la FNC, Germán Bahamón, busca compensar parte del deterioro en la calidad física del café que puede presentarse por las condiciones de sequía. La medida se suma a la decisión de ampliar de 20 a 30 los granos brocados que serán reconocidos como café excelso en los programas de compra de la Federación.
La pasilla corresponde a los granos que presentan defectos y que son separados del café excelso durante los procesos de trilla y clasificación. Entre estos se encuentran granos brocados, negros, partidos, astillados y otros defectos físicos. Aunque no cumplen las condiciones para ser comercializados directamente como café excelso de exportación, tienen valor comercial y son utilizados, entre otros destinos, por la industria cafetera nacional.
La decisión de la FNC busca que una mayor proporción del café afectado por las condiciones climáticas pueda conservar valor para el productor. En este sentido, la Garantía de Compra continuará como uno de los instrumentos para facilitar que los caficultores puedan vender su cosecha bajo las condiciones establecidas por la institucionalidad cafetera.
El plan de respuesta también incluye una estrategia de fertilización. Según Bahamón, durante el segundo trimestre del año la Federación ejecutó en su totalidad un plan de fertilización por $40.000 millones, mediante el mecanismo de Protección Anticipada del Ingreso y con recursos del Fondo de Estabilización de Precios del Café (FEPC). El objetivo fue mejorar la nutrición de los cafetales antes de la llegada de la temporada seca.
La preocupación de la institucionalidad cafetera está relacionada no solo con una eventual reducción de la producción, sino también con la calidad del grano. Cenicafé ha documentado que los periodos de déficit hídrico pueden afectar el desarrollo y llenado de los frutos, aumentando la presencia de granos parcialmente formados, vacíos o averanados.
“El Niño dejó de ser un pronóstico. Ya comenzó”, señaló Bahamón, quien advirtió que el fenómeno tendrá efectos sobre las regiones cafeteras del país.
La FNC también anunció que reforzará el control de la broca, plaga que puede encontrar condiciones favorables durante periodos secos. El propósito, explicó el gerente, es acompañar a los productores durante los próximos meses y reducir el impacto de las condiciones climáticas sobre sus ingresos.