Son varias las cifras económicas positivas que recibe el nuevo gobierno y que tendrá que potenciar, pero, al mismo tiempo, también hay muchos retos de cara a cubrir las necesidades sociales del país.
Por ejemplo, la tasa de desempleo en Colombia se mantiene en 8 %, un dato mucho menor que el 11 % que prevalecía en 2022, al inicio del gobierno Petro. El país, de igual manera, ha logrado reducir la pobreza, que pasó de 36,6 % de la población en 2022 a 28 % en el 2025. Esto implica que unos 4 millones de colombianos abandonaron esa condición.
El crecimiento del país no ha sido el mejor, pero ha repuntado. En 2024 la variación del PIB (Producto Interno Bruto) fue de 1,7 % y en 2025 aumentó a 2,6 %, dato que puede ser muy similar para este 2026.
De otro lado, el gobierno de Abelardo de la Espriella se enfrentará a un presupuesto muy limitado en los próximos años. En el Congreso cursa un proyecto de presupuesto de $575,6 billones para 2027.
La Contraloría General de la República ya hizo una advertencia y dijo que este presupuesto estaba desfinanciado en $30.2 billones, por lo cual será necesario hacer un ajuste o plantear una reforma tributaria, que efectivamente ya presentó el gobierno saliente, la cual busca recaudar para el próximo año $21,9 billones.
Este no es el único reto del nuevo gobierno. Las cifras de la deuda pública no son alentadoras. Según las cifras analizadas por el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf) con corte a junio, la deuda del Gobierno Nacional alcanzó un nivel cercano al 60,5% del PIB.
Asimismo, desde agosto de 2022, el saldo de la deuda del Gobierno aumentó en $363 billones y alcanzó los $1.167 billones en junio de 2026.
El Gobierno saliente se defiende diciendo que logró bajar la deuda externa del 41,8% de 2022, a 24,1% y que la deuda neta, como porcentaje del PIB, es mucho menor de lo que dice el Comité de la Regla Fiscal. Lo cierto es que para el 2027 está previsto pagar $115 billones al servicio de la deuda, lo que implica el 20 % del total del presupuesto.
“Creo que bajo cualquier métrica se encuentra una situación fiscal muy compleja. Nosotros advertimos que está prácticamente al filo del precipicio y esto sí, en su gran mayoría, obedece a esos problemas financieros que constantemente tuvo el gobierno y que, en vez de hacer un programa de austeridad, pues siguió y, por lo tanto, se encuentra ese resultado no muy favorable en materia de finanzas públicas, el cual diría es el principal lunar y escenario complejo económico que recibe el gobierno entrante”, comentó César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.
El profesor de la Universidad Ean, Juan Diego Lobo, coincide en que el déficit fiscal que se recibe es preocupante; se estima que estaría entre 6,5 % y 8,1 % del PIB para 2026, según diferentes analistas.
“Por otra parte, está la inversión fija o formación bruta de capital fijo como participación del PIB. Arrancamos el periodo 2022 entre el 19 % y 20 y hacia 2025 llegamos a un descenso con 16 % del PIB. Esto evidencia un deterioro importante de lo que fue a lo largo de estos cuatro años la confianza inversionista”, dijo.
Otro reto para el gobierno es controlar la inflación. De acuerdo con César Pabón, este indicador, en vez de estar llegando a su meta, está aumentando y probablemente cierra más cerca del 7 % cuando el objetivo está entre 3 % o 4 %”, dijo.
Desde el centro de pensamiento Anif propusieron al gobierno entrante un ajuste fiscal mínimo de 3 puntos del PIB ($53 billones), de los cuales 2,1 puntos del PIB ($41 billones) provendrían de medidas de austeridad y eficiencia del gasto público.
Al mismo tiempo, sugieren que una estrategia de ingresos basada en una mayor fiscalización y control de la evasión, junto con medidas orientadas a impulsar un crecimiento económico entre 3,5% y 4,0%, contribuiría a fortalecer las finanzas públicas del país.