El árbitro antioqueño protagonizó el momento más tenso de la noche en la que Boca Juniors selló su pase a octavos de final ante O’Higgins.

La clasificación de Boca Juniors a los octavos de final de la Copa Sudamericana pasó a un segundo plano tras el incidente que protagonizaron el árbitro colombiano Wilmar Roldán y el mediocampista argentino Leandro Paredes.

El cruce entre el juez central y el capitán xeneize, con empujón incluido y tarjeta amarilla de por medio, se convirtió en el tema central del encuentro en el que Boca avanzó en la definición por penaltis ante el conjunto chileno O’Higgins.

En el minuto 68, fue el detonante

El momento de máxima tensión llegó al minuto 68 del partido. Roldán se disponía a mostrarle la tarjeta amarilla al defensor Jorge Figal tras sancionar una infracción en el límite del área, cuando Paredes intervino interponiéndose físicamente en el camino del colegiado. El contacto fue directo e inmediato.

La reacción del árbitro antioqueño no se hizo esperar: amonestó a Paredes con tarjeta amarilla y lo desplazó con un empujón mientras le lanzaba una advertencia que quedó registrada en las imágenes de la transmisión oficial y que se viralizó rápidamente en redes sociales. “Conmigo, no”, le dijo Roldán al capitán de Boca en un gesto que encendió el debate sobre los límites de la autoridad arbitral en el fútbol sudamericano.

Más allá del incidente, el partido tuvo una notable presencia de jugadores y figuras colombianas. El guardameta Álvaro Montero fue figura clave en la serie de penaltis, atajando uno de los cobros decisivos para que Boca Juniors avanzara de ronda, especialmente relevante luego de las críticas que había recibido en la jornada previa del torneo local. Por su parte, el atacante Sebastián Villa disputó 57 minutos antes de ser reemplazado.

Sin embargo, fue Roldán quien concentró todas las miradas. La designación del juez antioqueño ya había generado reticencia en el entorno del club argentino antes del pitazo inicial, y el incidente con Paredes terminó por alimentar esa controversia.

La secuencia viral dividió a la opinión. Un sector de la prensa y la afición interpretó el gesto de Roldán como una muestra de carácter y una respuesta necesaria ante los constantes reclamos de los futbolistas a los árbitros en el fútbol sudamericano.

La lectura fue simple: el juez central marcando una línea clara frente al capitán del equipo más popular de Argentina.

Sin embargo, otra corriente de analistas apuntó en dirección contraria. Independientemente de la provocación, argumentaron, el reglamento exige que el árbitro mantenga la compostura en todo momento y evite el contacto físico con los jugadores.

*Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.