Tras la reciente polémica por presuntos insultos racistas entre el argentino Gianluca Prestianni y el brasileño Vinícius durante el partido Benfica-Real Madrid, la UEFA confirmó que designó a un inspector de ética y disciplina para investigar lo ocurrido en el encuentro disputado en Lisboa, correspondiente a la ida del play-off de la Liga de Campeones, que terminó con victoria del conjunto español por 0-1.

El incidente se produjo en el segundo tiempo, poco después del único gol del compromiso. En el minuto 49, Vinícius marcó y celebró con un baile junto al banderín del córner, frente a la afición local.

Tras el festejo, el brasileño se dirigió al árbitro francés François Letexier para denunciar que había recibido un insulto racista por parte de Prestianni, a quien las cámaras captaron cubriéndose la boca con la camiseta mientras aparentemente le decía algo.

De inmediato, varios jugadores del Real Madrid reaccionaron con molestia. Letexier activó el protocolo contra el racismo al cruzar los brazos en forma de X, señal establecida para notificar posibles actos discriminatorios, y el partido fue interrumpido durante cerca de ocho minutos. En medio de la tensión, futbolistas del equipo español amagaron con abandonar el terreno de juego.

Aunque el árbitro apartó a Prestianni y dialogó con los protagonistas, no adoptó una sanción inmediata, al no poder comprobarse en ese momento lo denunciado. El juego se reanudó y el marcador no se movió.

Tras el encuentro, Kylian Mbappé respaldó públicamente a su compañero y fue contundente en rueda de prensa: “El número 25 ha dicho cinco veces a Vini que eres un mono. Cada uno da su opinión, pero nosotros damos la información y todos tenemos que ir en la misma dirección. No se puede aceptar este tipo de actitud. Es maravilloso jugar la Champions, pero dar este tipo de imagen es terrible para el fútbol mundial”.

Vinícius también se pronunció posteriormente en redes sociales: “Los racistas son, ante todo, cobardes” y “necesitan ponerse la camiseta en la boca para demostrar lo débiles que son”. Además, añadió: “Nada de lo que ocurrió hoy es novedad en mi vida ni en la de mi familia. Recibí tarjeta amarilla por celebrar un gol. Aún sin entender el porqué de eso. Por otro lado, apenas un protocolo mal ejecutado y que no sirvió de nada. No me gusta aparecer en situaciones como esta, más aún después de una gran victoria y cuando los titulares deberían ser sobre el Real Madrid, pero es necesario”.

Por su parte, Gianluca Prestianni negó haber proferido insultos racistas. En su cuenta de Instagram escribió: “En ningún momento dirigí insultos racistas al jugador Vinicius Junior, quien lamentablemente malinterpretó lo que cree haber escuchado. Jamás fui racista con nadie”. También denunció haber recibido amenazas tras el partido.

Ante este panorama, la UEFA indicó que ya revisa los informes oficiales del encuentro y que ofrecerá más información en su debido momento. Además del presunto incidente racista, el organismo investigará el lanzamiento de objetos desde la grada, uno de los cuales impactó en Vinícius, y la expulsión del entrenador del Benfica, José Mourinho, en el minuto 84 por protestar y reclamar una segunda tarjeta amarilla para el delantero brasileño tras una falta a Richard Ríos.

Kylian Mbappé respaldó públicamente a su compañero y fue contundente en rueda de prensa: “El número 25 ha dicho cinco veces a Vini que eres un mono | Foto: AFP or licensors

¿Desde cuándo rige el protocolo antirracismo?

Más allá del caso puntual, el episodio vuelve a poner el foco en el protocolo contra el racismo que la UEFA aprobó en 2009 tras la decisión de su Comité Ejecutivo. Desde entonces, los árbitros cuentan con directrices oficiales para actuar ante comportamientos discriminatorios en los estadios, mediante un procedimiento estructurado en tres fases.

En la primera etapa, si el árbitro detecta o es informado de un acto racista, ya sea por el cuarto árbitro, jugadores u oficiales, debe detener el partido y solicitar un anuncio por megafonía para exigir el cese inmediato de la conducta.

Si tras la reanudación el comportamiento persiste, se activa el segundo paso: la suspensión temporal del encuentro durante un periodo razonable, generalmente de cinco a diez minutos, y el envío de los equipos a los vestuarios, acompañado de un nuevo mensaje al público.

El tercer y último paso contempla la suspensión definitiva del partido como medida extrema, en caso de que continúen los actos discriminatorios después de las advertencias y la pausa temporal. La decisión debe adoptarse tras evaluar también las condiciones de seguridad para jugadores y aficionados. Una vez concluido el encuentro, el caso es remitido a las autoridades disciplinarias de la UEFA.

En ese contexto y dada la polémica reciente, el organismo europeo indicó que actualmente revisa los informes oficiales del Benfica-Real Madrid y que dará a conocer cualquier decisión disciplinaria en su página web. En caso de comprobarse un acto racista, el reglamento establece una sanción mínima de diez partidos de suspensión para el jugador declarado culpable.