25 años después de aquel 29 de julio donde la Selección Colombia levantó su primer título oficial: La Copa América de la mano de Francisco ‘Pacho’ Maturana con una generación de jugadores llena de talento y en busca de la gloria máxima para el país.

Una Copa América que estuvo marcada por tensiones políticas en medio de la inseguridad que atravesaba Colombia por el conflicto armado interno.

En 1997 la CONMEBOL designó al país cafetero como sede de la competición para el 2001, pero esta dejó varias dudas en selecciones como Argentina y Canadá que alegaron que no era idóneo que sus jugadores participaran.

Honduras y Costa Rica ocuparon los lugares de las dos selecciones que dieron un paso al costado por precaución indicando falta de garantías para con sus jugadores.

La organización era un reto mayúsculo y de gran logística para Colombia siendo la primera vez que el país albergó una competición de alta magnitud. Previo a su comienzo, la CONMEBOL anunció en junio un mes antes de dar inicio a la competición la cancelación del torneo por la inseguridad y el riesgo para los jugadores.

Sin embargo, ante las intensas conversaciones del mandatario de ese momento Andrés Pastrana junto con la Federación Colombiana de Fútbol, lograron convencer a la CONMEBOL para dar luz verde a la realización de la Copa América.

Equipo de Francisco 'Pacho' Maturana | Foto: Colprensa

Las sedes de aquella competición fueron Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Manizales, Pereira y Armenia. Estas recibieron un refuerzo de seguridad para el desarrollo del campeonato y protección para los jugadores. Además, las delegaciones se movían bajo custodia militar y policial.

Ante dicha aprobación, el encuentro inaugural fue en la ciudad de Barranquilla el 11 de julio donde comenzó el sueño de la ‘Tricolor’. La Selección Colombia se ubicó en el Grupo A conformado por: Chile, Ecuador y Venezuela.

La fase de grupos para el combinado nacional fue excepcional donde accedió a la siguiente fase de manera invicta y sin recibir ni un solo gol en contra en las primeras tres fechas.

Fase de grupos:

  • Fecha 1: Colombia 2–0 Venezuela (goles de Freddy Grisales y Aristizábal).
  • Fecha 2: Colombia 1–0 Ecuador (gol de Aristizábal).
  • Fecha 3: Colombia 2–0 Chile (goles de Aristizábal y Eudalio Arriaga).

En cuarto de final, los cafeteros golearon 3 - 0 a Perú con un doblete de Víctor Hugo Aristizábal y gol de Giovanni Hernández que hicieron que aumentara la euforia del hincha colombiano.

Óscar Córdoba fue el arquero invicto de aquella edición. | Foto: Colprensa

Posteriormente, Colombia se midió ante la sorpresa del torneo Honduras que venía de eliminar a la Brasil de Scolari por 2-0 siendo la revelación del campeonato. Sin embargo, la ‘Tricolor’ se impuso por dos goles de la mano de Aristizabal y Gerardo Bedoya.

En la final del sábado 29 de julio de 2001, el estadio Nemesio Camacho El Campín, de Bogotá se vistió de gala para ver la final de la Copa América entre Colombia vs México.

Los ‘aztecas’ venían de pasar como segundos del grupo B, después tuvieron que vencer a Chile en cuartos y en semifinal a la Uruguay de Víctor Púa para llegar a la gran final.

En un encuentro parejo entre colombianos y mexicanos, el encargado de marcar uno de los goles más importante en la historia de la Selección Colombia fue Iván Ramiro Córdoba que tras un tiro libre logró rematar de cabeza haciendo explotar de felicidad a millones de hinchas.

El estadio El Campín fue el lugar de la final ante México. | Foto: Colprensa

Esta fue una Copa América que pasó por varias etapas: tensiones políticas, polémicas, desacuerdos etc…, pero que se llevó a cabo y dejó como flamante campeón al combinado nacional con un espectacular registro.

La ‘Tricolor’ en sus 6 partidos disputados, anotó un total de 11 goles a favor y 0 en contra. Además, Aristizabal con 6 tantos, fue el máximo artillero del torneo y un Óscar Córdoba que fue figura, consolidando el arco sin recibir goles.

Aquel título, único en la historia de la Selección en torneos de mayores de la Conmebol, quedó grabado en la memoria de niños, jóvenes y adultos. Un logro que, 25 años después, sigue siendo símbolo de orgullo, resiliencia y gloria para el fútbol colombiano.