El fútbol brasileño llora a Hércules Brito Ruas. La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) confirmó este jueves el fallecimiento de Brito, histórico defensor de la selección de Brasil que conquistó la Copa del Mundo de México 1970, a los 86 años.
El exzaguero permanecía internado desde hacía una semana en un hospital de Río de Janeiro por complicaciones derivadas de una neumonía, enfermedad que finalmente le arrebató la vida y que sumió al fútbol sudamericano en el luto.
El hombre del Mundial de México
Brito fue una pieza determinante en la campaña perfecta que llevó a Brasil a levantar su tercer título mundial. Disputó los seis partidos de aquella selección que terminó invicta el torneo, incluyendo la final frente a Italia. En ese partido definitorio, su fortaleza física y su entrega fueron fundamentales para neutralizar uno de los ataques más temibles de aquel campeonato.
Junto a Wilson Piazza formó una de las duplas defensivas más recordadas de la historia del fútbol brasileño. Su estilo de juego, marcado por la contundencia y la disciplina táctica, fue el complemento perfecto para una selección que desbordaba talento ofensivo por todas sus líneas.
Una carrera forjada en los grandes clubes de Brasil
A nivel de clubes, Brito construyó su carrera en las principales instituciones del país. Surgió en Vasco da Gama, institución a la que defendió durante más de una década. A lo largo de su trayectoria también vistió las camisetas de Botafogo, Flamengo, Cruzeiro, Corinthians e Internacional, dejando su huella en buena parte del mapa futbolístico brasileño.
El séptimo en partir de la generación del 70
Con la muerte de Brito, el fútbol pierde al séptimo integrante de aquella legendaria selección brasileña de 1970 en fallecer. Antes que él partieron Everaldo, Fontana, Félix, Joel Camargo, Carlos Alberto Torres y Pelé, quien fuera la gran figura de ese equipo histórico.
La CBF fue la encargada de comunicar el deceso y de rendir un primer homenaje a quien es considerado uno de los defensores más representativos de la historia del balompié de ese país. Las muestras de reconocimiento no se hicieron esperar desde distintos rincones del mundo del fútbol.
Su legado queda atado para siempre a una de las selecciones más admiradas en la historia de la Copa del Mundo: la del Brasil de 1970, un equipo que para muchos sigue siendo el más brillante que jamás haya pisado un campo de juego en una justa mundialista.
*Este artículo fue creado con ayuda de una inteligencia artificial que utiliza machine learning para producir texto similar al humano, y curado por un periodista especializado de El País.