James Rodríguez volvió a casa. El partido entre Atlético Nacional y Cúcuta Deportivo, disputado el 20 de octubre de 2026, tenía muchas historias paralelas, y una de las más emotivas no ocurrió dentro del rectángulo de juego, sino en los alrededores del estadio.
El volante cucuteño, hoy al servicio del conjunto verdolaga, regresó a la ciudad donde nació el 12 de julio de 1991, y los niños no dejaron pasar la oportunidad.
Antes y después del encuentro, un grupo de pequeños hinchas rodeó a James Rodríguez en busca de una foto, un autógrafo o cualquier recuerdo tangible del referente colombiano.
El volante no los defraudó: se tomó el tiempo para firmar autógrafos a varios de ellos, en un gesto que las cámaras de televisión no alcanzaron a capturar, pero que los canales oficiales de Atlético Nacional se encargaron de registrar y viralizar a través de sus plataformas.
Un gesto que ya es costumbre
No es la primera vez que James Rodríguez demuestra ese vínculo con la afición. A lo largo de su carrera, el mediocampista ha sido señalado frecuentemente por su cercanía con los hinchas: desde sus tiempos en la Selección Colombia hasta las giras internacionales con el Real Madrid, donde compartió momentos similares con seguidores de todo el mundo.
En Cúcuta, sin embargo, el gesto adquirió una dimensión distinta: fue en la tierra que lo vio nacer. Aunque James se crió en Ibagué, ha vivido gran parte de su vida en el exterior y actualmente reside en Medellín, el vínculo afectivo con Cúcuta sigue intacto. Y esa ciudad lo recibió como a uno de los suyos.
En lo estrictamente deportivo, el regreso de James a Cúcuta estuvo enmarcado en una derrota de Atlético Nacional. Cúcuta Deportivo se impuso 1-0 en un resultado que, para el equipo local, tiene un valor especial: les permite seguir distanciándose de los puestos de descenso y mantener vivas las aspiraciones de meterse entre los ocho mejores del campeonato.
Para Nacional, en cambio, el tropiezo obligará a hacer cuentas en la tabla de posiciones, pensando en lo que resta del torneo.
El retorno de James Rodríguez al fútbol profesional colombiano ha convertido cada partido de Atlético Nacional en un evento que trasciende lo deportivo. En cada estadio del país, el público busca un lugar en las tribunas motivado, en parte, por la posibilidad de ver en acción a una de las figuras más reconocidas que ha dado Colombia en las últimas décadas.
Lo ocurrido en Cúcuta es una muestra más de ese fenómeno. Los niños que ese 20 de octubre consiguieron la firma del ’10′ tienen ahora un recuerdo que difícilmente olvidarán. Y Atlético Nacional, al viralizarlo, entendió que esa imagen valía tanto como cualquier resultado.