El volante de la Selección Colombia contó en entrevista con Un Break que un proyectil quedó alojado en su cuerpo durante cuatro años y que su primera pregunta en el hospital fue si podría volver a jugar fútbol.
Gustavo Puerta, uno de los jugadores con más proyección del fútbol colombiano y figura destacada de la Selección Colombia en la Copa del Mundo 2026, reveló una historia que pudo haber cambiado su vida para siempre.
En entrevista con el programa Un Break, el centrocampista confesó que cuando apenas tenía 10 años recibió el impacto de una bala que quedó alojada en su cuerpo y que solo pudo ser extraída en 2018, luego de dos operaciones.
El relato del jugador del Racing de Santander —equipo al que ya regresó a los entrenamientos tras su participación con la Selección— es tan crudo como revelador sobre las circunstancias que rodearon su infancia.
El momento del impacto
Puerta explicó que el hecho ocurrió cuando salía a cumplir un encargo de su padre. “Lastimosamente salía a hacerle un mandado a mi papá, a reclamarle un dinero y en el trayecto de vuelta, porque ya había reclamado el dinero, vienen persiguiendo a un pelado que querían matar, yo voy pasando en la cicla y desafortunadamente, me impacta una bala. Yo alcanzo a tirar la cicla, me tiro a un pastal y cuando me voy a tirar siento el impacto de la bala, pero no sentí nada en el momento. Cuando ya han pasado como 20 o 30 segundos, veo la pantaloneta y tengo un hueco enorme”, relató el volante.
La escena que describió es difícil de dimensionar para un niño de su edad. “Un niño con 10 años y ver eso fue algo difícil y la bala no me salió, porque cuando pegan un tiro la bala sale, pero esta me quedó ahí, se me enfrió en la pierna y era como si estuvieran quemando la carne, por dentro. Ahí ya me fui hasta una ventana, golpeé y vinieron a ayudarme. Me desmayé del dolor, pero lo más lindo es que cuando llegué al hospital, lo primero que pregunto era si podía volver a jugar fútbol, eso era lo que me preocupaba”, complementó.
El proyectil no pudo ser extraído de inmediato por la complejidad de su ubicación. Según relató Puerta, la bala fue migrando dentro de su cuerpo hasta quedar cerca de la vena aorta, lo que hacía extremadamente riesgosa cualquier intervención quirúrgica por el peligro de una hemorragia interna.
“La bala me duró hasta el 2018, duró 4 años ahí. En 2015 me hicieron una cirugía, la bala me alcanzó a subir hasta la ingle, y estaba cerca a la vena aorta, y al ver que estaba cerca, podía desangrarme”, explicó el futbolista.
Fue solo después de dos operaciones que los médicos lograron extraer el proyectil definitivamente en 2018, permitiéndole continuar con una carrera que hoy lo ubica entre los nombres más importantes del fútbol nacional.
Puerta también reconoció que el desenlace pudo haber sido mucho peor. “Gracias a Dios la bala impactó primero en el suelo y luego en la cicla y llegó sin tanta fuerza, o sino me hubiera fracturado el fémur, y ahí hubiera sido otra historia”, señaló.