Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol, protagonizó un emotivo discurso durante la inauguración del nuevo hotel de concentración de la Selección Colombia en Barranquilla, donde sorprendió con un pedido que refleja la ambición de la dirigencia suramericana: que Colombia y Argentina lleguen a la final del Mundial de este 2026.
Ante la presencia de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y Ramón Jesurún, actual dirigente de la Federación Colombiana de Fútbol, Domínguez resaltó el crecimiento del fútbol colombiano y el desempeño del equipo dirigido por Néstor Lorenzo, al que le pidió directamente que aspire a lo más alto.
“Profesor Néstor, estas palabras son para usted, son solo ocho partidos para ser campeón del mundo”, dijo con entusiasmo, además, desafió públicamente a Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la Asociación Argentina, para que también lleve a su selección a la final.
“Que gane sus siete partidos y que tengamos por primera vez una final sudamericana, porque sí se puede”, agregó.
El dirigente recordó que la Conmebol ya ha invertido 200 millones de dólares en el fútbol colombiano y que el 100 % de los ingresos de la confederación se reinvierten en el deporte.
De igual manera, durante su intervención, evocó la historia y las leyendas del fútbol nacional, como Francisco Maturana y René Higuita, presentes en el acto, para subrayar que sin esa tradición sería imposible proyectarse con optimismo hacia el futuro.
“Haciendo bien las cosas podemos entrar en un círculo virtuoso que nos permite reinvertir en el fútbol”, afirmó. Su mensaje estuvo cargado de emoción y de un claro llamado a la grandeza, al insistir en que Colombia tiene la capacidad de alcanzar una final mundialista, algo que nunca ha sucedido en la historia del país.
La inauguración del hotel, que tuvo un costo aproximado de 37 mil millones de pesos, fue el marco perfecto para este discurso.
Por su parte, Ramón Jesurún explicó que cinco millones de dólares provinieron de aportes de la Conmebol y el resto de recursos propios de la Federación. Domínguez cerró su intervención con una frase que buscó dejar huella.
“Los dirigentes pasaremos, las obras van a quedar”, en referencia a la infraestructura que ahora acompañará a la Selección en sus procesos de preparación.
El pedido del presidente de la Conmebol, más allá de lo simbólico, se convierte en un desafío histórico: que dos potencias suramericanas, Colombia y Argentina, se encuentren en la final de la Copa del Mundo de 2026, un sueño que, según él, está al alcance si se cree en grande y se trabaja con rigor.
Cabe recordar que, ambas selecciones ya se enfrentaron en una final por un título en los Estados Unidos, fue en la pasada Copa América 2024, donde fueron las mejores selecciones del torneo y que al final con un gol de Lautaro Martínez, la ‘albiceleste’ logró su décimo sexta consagración.