El fútbol colombiano continúa sumido en una profunda consternación tras confirmarse la muerte de Santiago Castrillón, una de las promesas de las divisiones inferiores de Millonarios FC. El joven volante de 18 años falleció el pasado domingo 22 de marzo, luego de sufrir un colapso cardiaco durante un compromiso del Torneo Nacional Sub-20 frente a Independiente Santa Fe en Bogotá.
Nidia Gómez, madre del deportista, rompió el silencio en las últimas horas para compartir el doloroso testimonio de lo ocurrido tras el desvanecimiento de su hijo en el campo de juego.
La madre del futbolista detalló el momento en que recibió la noticia y el esfuerzo médico por salvar a su hijo. “Me llaman y me dicen que mi hijo iba camino a una clínica porque había sufrido un desmayo y lo estaban reanimando”, contó.
De acuerdo con el relato de su familia, el hecho ocurrió de manera repentina durante el compromiso deportivo. Su padre explicó que “él está jugando, recibe un balonazo en el pecho, preciso en el corazón. Se desplomó”, explicó. Aunque el joven logró recobrar la consciencia inicialmente, volvió a recaer a los pocos segundos, lo que obligó a su traslado inmediato a un centro asistencial.
Uno de los detalles más impactantes revelados por la madre fue la duración de los esfuerzos médicos para intentar salvar al futbolista: “Duró 50 minutos en reanimación. En ese lapso, el cerebro no recibe oxígeno, situación que habría desencadenado el resto de las complicaciones”, manifestó con dolor.
A pesar de la intervención de los especialistas en la Unidad de Cuidados Intensivos, el daño cerebral derivado de la falta de oxigenación resultó irreversible.
La familia de Castrillón aclaro que el joven no padecía enfermedades preexistentes y nunca detectaron ninguna anomalía cardiaca o respiratoria. “Siempre les hacen muchísimos exámenes de rutina y no había presentado nada. Él solo tenía un problema en el ojito, una cicatriz por la que se echaba gotas, pero nada más”, precisó.
Un sueño truncado y una historia de esfuerzo
Más allá de la tragedia, la familia recordó el camino del joven futbolista, marcado por sacrificios y sueños. Desde Bucaramanga, donde comenzó su proceso, sus seres queridos lo apoyaron incluso en medio de dificultades económicas.
Su madre evocó con dolor el futuro que imaginaba para su hijo: “En Bucaramanga fue donde comenzó todo, las alegrías y el sueño de ser jugador profesional. Siempre le dije; ‘cuando vayas a debutar, voy a estar ahí y te voy a decir: lo logramos’. Pero no se pudo".
El entorno familiar también destacó que el mayor anhelo del jugador era llegar a la Selección Colombia y jugar en el exterior, metas que ahora quedan como parte de un legado truncado.
Santiago Castrillón, oriundo de Bucaramanga, se encontraba en la capital colombiana desde hace tres años persiguiendo su sueño de ser profesional. Portaba la emblemática camiseta número 10 y ya había tenido acercamientos con el plantel profesional.